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miércoles, 16 de julio de 2025

CASIDA DEL LLANTO


 

He cerrado mi balcón

porque no quiero oír el llanto,

pero por detrás de los muros

no se oye otra cosa que el llanto.

 

Hay muy pocos ángeles que canten,

hay muy pocos perros que ladren,

mil violines caben en la palma de mi mano.

 

Pero el llanto es un perro inmenso,

el llanto es un ángel inmenso,

el llanto es un violín inmenso,

las lágrimas amordazas al viento,

y no se oye otra cosa que el llanto.

 

 

Federico García Lorca. Diván del Tamarit, 1940. En Antología de los poetas del 27. Selección e introducción: José Luis Cano. Espasa Calpe, 1991.

Imagen: Ramadan Abed. Deir Al-Balah, Gaza, julio 2025.

lunes, 8 de abril de 2024

Canción del gitano apaleado


 

Veinticuatro bofetadas.

Veinticinco bofetadas;

después, mi madre, a la noche,

me pondrá en papel de plata.

 

Guardia civil caminera,

dadme unos sorbitos de agua.

Agua con peces y barcos.

Agua, agua, agua, agua.

 

¡Ay, mandor de los civiles

que estás arriba en tu sala!

¡No habrá pañuelos de seda

para limpiarme la cara!

 

 

Federico García Lorca. Poema del cante jondo, 1921.

Imagen: Josef Koudelka

viernes, 28 de noviembre de 2014

Norma y paraíso de los negros



Odian la sombra del pájaro

sobre la pleamar de la blanca mejilla

y el conflicto de luz y viento

sobre las altas paredes lisas.


Odian la flecha sin cuerpo,

el pañuelo exacto de la despedida,

la aguja que mantiene presión y rosa

en el gramíneo rubor de la sonrisa.


Aman el azul desierto,

las vacilantes expresiones bovinas,

la mentirosa luna de los Polos,

la danza curva del agua en la orilla.


Con la ciencia del tronco y el rastro

llenan de nervios luminosos la arcilla

y patinan lúbricos por aguas y arenas

gustando la amarga frescura de su milenaria saliva.


Es por el azul crujiente,

azul sin un gusano ni una huella dormida,

donde los huevos de avestruz quedan eternos

y deambulan intactas las lluvias bailarinas.


Es por el azul sin historia,

azul sin palabras pero con heridas,

azul donde el desnudo del viento va quebrando

los camellos sonámbulos de las nubes vacías.


Es allí donde sueñan los torsos

bajo la gula de la hierba.

Allí los corales empapan

la desesperación de la tinta.

Los durmientes borran sus perfiles

bajo la madeja de los caracoles

y queda el hueco de la danza

¡sobre las últimas cenizas!




Federico García Lorca. Poeta en Nueva York, 1930. En Poeta en Nueva York y Tierra y luna. Ariel, 1981. Edición crítica de Eutimio Martín.

Imagen: Reuters. Marcha de protesta en Ferguson por la muerte de Michael Brown