la palabra que nace del
buche de las sombras es
maná del esclavo que un día
y otro sube y baja
con la piedra a cuestas baja
y sube
bajo el hábito del
látigo carga el siervo el
peso de la ley letra cotizada que el sacerdote
un día iza y otro arrea en
el mástil del señor
tildando con su lengua la
espalda del siervo
el ave que se abate sobre su
reflejo para
elevarse con un pez en el
pico deja en las
aguas los signos de esa
economía que aplaza
en el mundo el desamparo de
los parias hasta el
fin de los días a cuenta de ser en el reino de los
cielos donde ya ondean los viejos blasones
qué tiempos son estos en los
que la crueldad de abril
campea por la tierra y las palomas picotean los
dientes de los viejos bandas de desahuciados
que en caravana emprenderán la travesía del
yermo y bajo estrellas que
fueron o que serán
tarde comprenderán que la
tierra prometida
jamás les será entregada y
que sus nietos habrán
de tornar a este lugar donde
yacen los huesos
de los padres a disputar el
pan a sus parientes
como ellos igualmente perros
desdentados
así un amanecer la luz desnudará el sentido
de las sombras los canes perderán la inocencia
los desheredados que ladren
su lengua odiarán
sí odiarán la paz odiarán la paz odiaran la paz
el odio heredado de los
muertos será su causa
con el odio de los muertos
asolarán las ciudades
los amos serán
desvividos degollados en las
calles arrancados con las encías sus corazones
violadas sus mujeres y de
las higueras
colgadas sus proles hasta
que caigan y estallen
como brevas maduras
los hijos del hambre se
lanzarán sobre las voces
corrompidas sordos
a los ayes devorarán la
carne hasta el
último suspiro dejando dejando tras de sí
bocas abiertas regurgitando
queresas que
servirán de alimento a los
pájaros a los
insectos y a los esclavos
del porvenir
Antonio Tello. En la noche yerma. Vaso Roto, 2019.
Imagen: Larry Towell