viernes, 30 de abril de 2021

ÚLTIMAS PALABRAS


 

Y será poco

lo que pueda dejaros

                                   en heredad

apenas un futuro balbuceante,

las primeras piedras

de un camino retorcido

que habréis de recorrer solos,

bajo la tormenta,

sin más compañía que la piel ajena

y el dolor del mundo.

 

Después de tanto

            perdonadme

he conseguido vaciarme entero.

Mis bolsillos

            ya no holgados

solo guardan las cenizas

de la hoguera

que anunció la guerra.

Os cedo también la antorcha.

 

Alguien dirá alguna vez

que no os darán miedo las ruinas,

la derrota, incluso la muerte,

porque seréis tantos…

 

Soñad

con los ojos abiertos

                                   soñad

hijos del pueblo

con otro mundo hecho

a la medida del hombre

que se digne llamarse así.

 

Soñad y caminad sin mí.

Me he dejado la piel

en la batalla

y puedo morir contento.

Recordadme

            si acaso

como otro de los más.

 

 

Juan Cruz López. En 65 Salvocheas. Quorum, 2011.

Imagen: Fermín Salvochea

jueves, 29 de abril de 2021

UN FINAL


 

Ella creía estar enferma.

Creerlo significa sentirse diferente, e incluso serlo.

Por eso abrazaba al árbol de Karraspio, al fondo de la carretera, junto a la antigua cordelería.

Le pasaba las manos por la corteza centenaria como haría una monja con el torso de Cristo.

El gran árbol daba buena sombra, y de los tres clavos hundidos en su tronco, colgaban en verano macetas de geranios o de surfinias.

Ella, que nunca susurraba porque atenuar la voz es rendir armas a la piedad ajena, pronunciaba entre dientes unas cuantas palabras: cuidar sanar perdonar hasta mañana.

Casi todos los días, sus pasos rodeaban quinientos años de hojas y de nudos, como pisando un templo desde donde se viera el horizonte.

El asma es fácil de engañar si confías en la savia y no te avergüenzan las miradas.

Murió súbitamente en su casa una tarde, dos días después de la tala.

Talaron el árbol, súbitamente.

Dicen que estaba enfermo.

Dicen que fue una orden de la concesionaria para los nuevos servicios.

Pero nosotros vimos el corte, y la carne leñosa brillaba sana en las firmes rodajas.

Casualidades:

muerte y crimen casi simultáneos deshaciendo geobiografías en un par de horas escaso.

 

UN FINAL

 

Gaixorik zegoela uste zuen berak.

Eta uste izateak esan nahi du bestelakoa sentitzea, edota baita izatea ere.

Horregatik besarkatzen zuen Karraspioko arbola, errepide-muturrean kordeldegi zaharraren ondoan.

Eskuak pasatzen zizkion ehunka urteko azaletik moja batek Kristoren soinean egingo lukeen legez.

Arbolatzarrak geriza ederra ematen zuen eta, enborrean sarturiko hiru iltzeetatik,udan lorontziak ageri ziren dindilizka, geranioak edo surfiniak.

Berak, inoiz xuxurlaka mintzatzen ez zenak ahotsa apaltzea inoren errukiari armak makurtzea delako, berba batzuk ahoskatzen zituen hortz artean: zaindu osatu barkatu bihar arte.

Ia egunero, haren pausoek bostehun bat urte hosto eta adabegi inguratzen zituzten, zeremuga ikusten den templu bat zapaltzen bezala.

Asma engainaerraza da izerdiaz fio bazara eta begiradekin lotsatzen ez bazara.

Bat-batean hil zen etxean, arrats batean, bota eta bi egunera.

Zuhaitza bota zuten, bat-batean.

Gaixorik omen zegoen.

Zerbitzu berriez arduratu behar zuen kontzesiodun enpresaren agindua izan omen.

Baina guk ikusi genuen ebakia, eta zurezko haragia osasunez distiratzen zen xerra trinkoetan.

Kasualitateak:

heriotza eta krimen ia-ia aldiberekoak geobiografiak suntsituz ordu pare eskas batean.

 

 

Miren Agur Meabe. En (Tras)lúcidas. Poesía escrita por mujeres (1980-2016). Edición de Marta López Vilar. Bartleby, 2016.

Imagen: Ansel Adams. Untitled (Georgia O'Keeffe and Tree), c. 1938.

miércoles, 28 de abril de 2021

Espacios incruentos


 

Quizás

la escritura

nada tenga que ver

con la vida ni con la muerte.

 

Tal vez solo sea

una forma de expresar

la insumisión activa,

el rechazo absoluto,

la desobediencia cósmica,

 

la lucha desigual de un hombre solo

contra todos los poderes,

 

la búsqueda desesperada

de espacios incruentos.

 

 

Manuel Lombardo Duro. Allegro bárbaro. RaRo, 2008. En Negra Flama. Poesía antagonista en el estado español. CNT Jaén, 2013.

Imagen: Gert Heinrich Wollheim. Bärtiger Mann mit Pfeife, 1957.

martes, 27 de abril de 2021

[Yo era una hermosa piedra para el aire.]


 

Yo era una hermosa piedra para el aire.

Espesa, rotunda, y con un ojo claro

para alcanzar al águila en el pecho,

con la marca de la sangre del azor

–otra forma de decir mi propia historia–

o de un pájaro cualquiera para el caso,

con la marca de las plumas del azor

o del águila también, o la serpiente,

con la marca de la tinta del azor

con que escribir los nombres aún alados,

la nómina particular del corazón.

 

 

María Ángeles Pérez López. Tratado sobre la geografía del desastre, 1997. En Mecanismo animal. Ediciones del 4 de agosto, 2018.

Imagen: Daria Petrilli