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martes, 27 de octubre de 2026

MEMORIAL DE TLATELOLCO


 

La oscuridad engendra la violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar en crimen.

 

Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche

para que nadie viera la mano que empuñaba

el arma, sino sólo su efecto de relámpago.

 

Y a esa luz, breve y lívida, ¿quién? ¿Quién es el que mata?

¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?

¿Los que huyen sin zapatos?

¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?

¿Los que se pudren en el hospital?

¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

 

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.

 

La plaza amaneció barrida; los periódicos

dieron como noticia principal

el estado del tiempo.

Y en la televisión, en la radio, en el cine

no hubo ningún cambio de programa,

ningún anuncio intercalado ni un

minuto de silencio en el banquete.

(Pues prosiguió el banquete).

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres,

que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa:

a la Devoradora de Excrementos.

 

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.

 

Ay, la violencia pide oscuridad

porque la oscuridad engendra el sueño

y podemos dormir soñando que soñamos.

 

Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.

Duele, luego es verdad. Sangre con sangre

y si la llamo mía, traiciono a todos.

 

Recuerdo, recordamos.

 

Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca

sobre tantas conciencias mancilladas,

sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,

sobre el rostro amparado tras la máscara.

 

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente entre nosotros.

 

 

Rosario Castellanos. En Mujer de buenas intenciones. Rosario Castellanos. Selección: Luna Miguel. Penguin Random House, 2025.

Imagen: Vehículos militares en la Plaza del Zócalo, Ciudad de México, 1968.

sábado, 6 de agosto de 2022

Lívida luz


 

No puedo hablar sino de lo que sé.

 

Como Tomás tengo la mano hundida

en una llaga. Y duele en el otro y en mí.

 

¡Ah, qué sudor helado de agonía!

¡Qué convulsión de asco!

 

No, no quiero consuelo, ni olvido, ni esperanza.

 

Quiero valor para permanecer,

para no traicionar lo nuestro: el día

presente y esta luz con que se mira entero.

 

 

Rosario Castellanos. Lívida luz. Universidad Nacional Autónoma de México, 1960.

Imagen: Fabio Bucciarelli. Serbia, 2015.