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sábado, 11 de julio de 2026

LLAMANDO A LA LUCHA


 

Los eternos ilotas del mendrugo,

enamorados de su esclavitud,

hacen de la paciencia una virtud

para dormir un siglo bajo el yugo.

 

Es el instante, la hora,

que se preñen tus acentos

con los acordes violentos

de una diana redentora,

que la turba que hoy implora

haga pedazos la cruz

y alce altiva su testuz

en un gesto de violencia

para que hable la Conciencia

el lenguaje de la luz.

 

Lira hermana del “Valjean”

y del trágico “Gavroche”,

que ruedan en la gran Noche

sin caricias y sin pan,

no rindió tu libre afán

lo inestable de la suerte

porque en lo triste y lo inerte

llevaste de vanguardiero

el genio augusto y señero

del vigoroso Almafuerte.

 

Y serás la escarnecida

y mil veces lapidada,

pero por ley la inviolada:

en las luchas de la vida

la recua liberticida

de rutilantes preseas,

que en sus vistosas libreas

cifra su triunfo indecente,

bajará su estrecha frente

al peso de tus ideas.

 

Como en pública subasta

el eterno Dios-metal,

en el terreno social,

abrió un abismo en la Casta,

pero mi pasta es tu pasta,

idéntica es la materia,

aunque en la mundana feria

la vieja astucia burguesa

logró amasar su riqueza

con sangre de la miseria.

 

La ley, que es la burguesía,

hizo del Pueblo un peldaño

y al convertirlo en rebaño

anuló su rebeldía;

por una rara ironía

el Pueblo manso, después

de arrodillarse a los pies

de su dueño soberano,

se volvió contra su hermano

por capricho del burgués.

 

Que el hombre sienta y comprenda

que un amo inconsciente y ruin

lo transformó en arlequín

de su gran carnestolenda;

que, cuando la lucha emprenda,

han de surgir los sicarios

con prejuicios milenarios,

porque el esclavo y rufián

nunca comprendió al Titán

en sus gestos libertarios.

 

No llores sobre el despojo

de tu Derecho ultrajado,

álzate con gesto airado,

viril, libertario y rojo,

con el verdadero arrojo

de la entereza moral:

el triunfo de un Ideal

no se consagra gimiendo,

sino luchando, rugiendo

la gran Protesta social.

 

Fomentemos la Igualdad

frente al secular prejuicio,

cerremos el precipicio

en la humana sociedad,

que, al surgir la libertad

con su triunfo soberano,

se estreche el género humano

como un cuerpo indivisible

y arroje el lastre inservible

del esclavo y del tirano.

 

 

Carlos Molina. Cantándole al Pueblo. Cantos libertarios. Segunda parte: Poemas rurales. Prólogo: Emilio Frugoni. Editorial Cisplatina, 1956.

Imagen: Keith Haring, ACT UP Ignorance=Fear SILENCE DEATH, 1989.

lunes, 29 de junio de 2026

CANTÁNDOLE AL PUEBLO


 

Verbo libre, vida nueva,

rebelde y llena de amor,

soy el único cantor

que pertenece a la gleba,

el que en su frente no lleva

la marca del servilismo:

siendo de este tiempo mismo

soy distinto a los de ahora,

pues soy un golpe de aurora

surgiendo desde un abismo.

 

Esta guitarra insurrecta

no sabe gemir endechas,

su acorde va abriendo brechas

lo mismo que una piqueta.

Loco, soñador o poeta,

hay en mi altivo ademán

como el gesto de un Titán

gritando sus rebeldías:

soy un volcán de poesías

o la poesía de un volcán.

 

Desde este libre escenario,

que el Pueblo es quien lo levanta,

el Pueblo mismo es quien canta

en su cantor proletario.

Yo sé que hay más de un Calvario

en sus martirios diversos,

el trajín de sus esfuerzos

en mi rudo verbo obrero

y el gran clarín pregonero

de los Triunfos de mis versos.

 

Que el Pueblo sacuda el yugo,

que ruja, blasfeme y grite,

que azote, que decapite

al delator y al verdugo;

que los parias del mendrugo,

los que la tierra cultivan,

en sus cerebros conciban

ideales redentores

para dejar de ser flores

donde los zánganos liban.

 

Una máquina inconsciente

que hasta hoy manejó hábilmente

impúdico mercader:

la máscara del Deber

lo ha tumbado trecho a trecho.

Si tal fórmula es un hecho,

debe sentir en su ser,

donde golpea un deber,

la vibración de un Derecho.

 

El señor huelga de fiesta

y todo es luz en su estancia,

y en nosotros la ignorancia

lleva diez siglos a cuesta.

¿Quién que valiente protesta?

¿Quién la redención anhela?

¿Dónde está el que se rebela

gritando en esta Babel:

hay que volar el cuartel

para levantar la escuela?

 

Venga la legión hambrienta,

el enjambre proletario,

y, si no es justo el salario,

hay que arrojar la herramienta.

¡El que el palacio cimenta

no tiene techo ni abrigo!

¡Pobre hermano, pobre amigo

sin ambiciones ni afán!

Hombre sin vida ni pan

que das vida y que das trigo.

 

¿Por qué has de inclinar tu frente

o has de doblar tu rodilla?

Esa actitud te mancilla,

no es ni humana ni valiente,

es del que inferior se siente

o ha nacido cortesano

y quiere besar la mano

que en él descarga su fusta,

porque al esclavo le gusta

rendir culto a su tirano.

 

Guitarra de la igualdad,

yo quiero que siempre vibres

para cantarle a los libres

el himno de la Verdad.

No vendas la libertad

de tu limpia trayectoria

y vivirás con la gloria

de no esclavizar tus notas,

en regiones muy remotas

lejos del fango y la escoria.

 

 

Carlos Molina. Cantándole al Pueblo. Cantos libertarios. Segunda parte: Poemas rurales. Prólogo: Emilio Frugoni. Editorial Cisplatina, 1956.

Imagen: Carlos Molina, el payador libertario.