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sábado, 15 de abril de 2017

VERANO AZUL



Federico (Engels), Palmira (Togliatti),

Rosa (Luxemburgo), Victoria (Kent),

Antonio (Gramsci), Carlos (Marx),

Dolores (Ibárruri), y Federica (Montseny).


Son legión los ancianiños.


Aviejadolescentes impúbiscos

que recorren Nerja

al timón de bicicletas prostáticas

mientras entonan cánticos cósmicos.


Siempre en busca de quien se ofrezca al hambre de los zombis.


Ferrandías.

Tórridas ferrandías.

Túnidas. Halitósicas. Teleseriadas. Asalmonadas. Suprarrenales.


No los moverán.

Nadie se atreverá a mover sus descuajeringados pellejos.

Sus cardiopatías centenarias anegadas de nostalgias submarinas.

Chanquete (Marx) pesca ramos de claveles mustios con sus manos.

Julia (Luxemburgo) escupe brochazos con óleos de pintura depre.

Piraña (Gramsci) engulle transatlánticos en bulímicas sentadas.

Tito (Engels) asume que en la Mirinda exprimen frutas del Paraíso

y que la URSS es un western del eastern.


Un weastern.

De ahí la admiración declarada de Stalin hacia Gary Cooper,

pionero que se adentraba en los graneros libre de servidumbres.


Los ancianiños se beben tu fiebre y el semen dulzón de los muertos.

Se protegen así del temporal.


No los moverán.

Nadie se atreverá a mover sus burbujeos en lo más alto del podio.

Son unos sportmen sublimes.

Solos ante la inmensidad del capital.

Impávidos al murmullo terrible del lumpenproletariado.


No los moverán.

No los abolirán. No los expropiarán. No los confiscarán.

No los centralizarán. No los disolverán. No los suprimirán.


Los ancianiños.

Siguen siendo una amenaza para los burgueses del mañana.






David Benedicte. En Voces del Extremo. Poesía y raíces. Amargord, 2016.

Imagen: Larry Low para Spectacular Times.

lunes, 3 de octubre de 2016

KARAISKAKI SQUARE



El hecho es que –digamos lo que digamos- no
nos sentimos europeos. Nos sentimos “fuera”. Y
peor es lo mal que nos sienta cuando nos lo dicen…
Lleva a Grecia en tu corazón, y sufrirás un infarto.
Nikos Dimou. La desgracia de ser griego


Yo soy de los que cuando llegan

a la capital de un país

al borde del “crack” financiero,

se dejan racanear euros

en un taxi, entre otros sablazos.

¿No va en el “debe” del expolio?


El hombre nace, luego muere,

pero el derrumbe permanece.

También para esto hay que temer

con auténtica valentía.


En los WC de Europa perecen

generaciones al completo.

Por las noches, algunas bailan.




David Benedicte. Anogrexia. Baile del Sol, 2015.

Imagen: Nikos Economopoulos

sábado, 16 de abril de 2016

GRANADA VISTA DESDE EL CIELO



                        Cuando se hundieron las formas puras
                        bajo el cricri de las margaritas
                        comprendí que me habían asesinado.
                        Recorrieron los cafés y las cementerios y las iglesias,
                        abrieron los toneles y los armarios,
                        destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
,
                        Ya no me encontraron.
                        ¿No me encontraron?
                        No. No me encontraron.

                                                                       Federico García Lorca



Tras una pelota, siempre va un niño.

Detrás de un niño, corre siempre un cura.

Dentro del cura, se aloja el barranco.

En un barranco, mataron a Lorca;

debajo del cual, trompetea Falla,

a quien se suma el cantaor Morente:

son tres tristes muertos resplandecientes

que arrastran, zombis, la funesta facha

de un microondas desenchufado.

Lorca, Falla y Morente. En un barranco.

Trotan delante de un cura, y de un niño,

en busca de esa pelota menguante

que recubra el Sacromonte de estrellas

con sus brazos en cruz de cruz de mayo.

Y entre tanto desorden, un disparo

de luz que maniata el tiempo con cándidas

cuerdas crueles. Cuerda niña. Cruel cura.




David Benedicte. Anogrexia. Baile del Sol, 2015.

viernes, 4 de julio de 2014

pulcritud



he visto

a adultos

mentalmente

sanos

pasar más

tiempo

adecentando

y extendiendo

la esterilla

playera

que el que

dedicarán

durante

el resto de sus días

a velar por

los derechos

y deberes

civiles

de sus primogénitos.



David Benedicte. Maremágnum 44. Isla Varia, 2011.

Imagen: Mark Power. Inglaterra, 1993.