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miércoles, 13 de abril de 2022

Veinte años


 

20 nov 95

 

Miro este trecho que hemos

andado desde entonces:

 

                                               veo

desánimo, ignorancia,

despotismo sin lustre,

 

y otra vez la desdicha de los pobres,

 

el poder del dinero

desposeyéndonos de luz.

 

Es una mala broma lo que veo.

 

Ardíamos contra él a vida

o muerte.

 

                        Recordábamos

cómo debía ser nuestro futuro:

libre y feraz y justo

y henchido de armonía.

 

Pero nada ha salido como hablaba

la esperanza encendida en nuestros pechos,

 

y hoy

            su voz

                        aún

resuena en los oídos sin memoria

como una alzada lumbre

de abuelo paternal,

 

como un firme reducto

contra el miedo a los otros

que amenazan.

 

                                   A quienes

hicimos responsables de la marcha

lejos de aquella oscuridad,

 

les pedirán las cuentas

las sombras de las hijas

que no tuvimos.

 

                                   Sólo

serán reconocidos por la abulia

que urdieron,

                        por hacer

que el olvido cayera

sobre su herencia de dolor,

 

por el latido

muerto que somos.

 

 

Salustiano Martín. Los filisteos juegan con fuego. Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2001.

Imagen: Hermes Pato

martes, 4 de enero de 2022

Episodio postmoderno


 

El asesino, virtual;

                                   las balas,

virtuales;

                        la cabeza,

real

mente

destrozada.

 

 

Salustiano Martín. Los filisteos juegan con fuego. Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2001.

Imagen: Paweł Kuczyński

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Qué decir de los seres humanos


 

                                                           para Cecilio Alonso

 

 

De los seres humanos qué podría

decir:

 

            eligen siempre un chivo

expiatorio,

                        un cabeza

de turco,

                        un judío

cualquiera,

                        alguien

con un color distinto,

 

y escupen en su cara

la impotencia que sufren

frente al poder de aquellos

 

otros seres humanos

 

que los han expropiado del coraje,

 

abrumado con la ignorancia

de su pequeña necedad,

 

con el temor

                        al día de mañana.

 

Qué podría afirmarse

de quienes no queremos

prender la luz que puede

levantarnos de la derrota:

 

la memoria de lo que fuimos

en el calor de la semilla,

 

el libre entendimiento

de lo que están vaciando de nosotros,

 

la voluntad de hacer surgir

el latido que podríamos

alzar fecundo desde el pecho.

 

Qué decir de

                        mí mismo.

 

 

Salustiano Martín. Los filisteos juegan con fuego. Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2001.

Imagen: Josef Koudelka. Polonia, 1958.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Mis paisanos


Cada español de a pie se siente

superior a los otros españoles

de a pie.

Y qué decir

de los españoles de a caballo:

con sus patas nos pisotean

la cabeza

hasta hacernos odiar a los otros

españoles de a pie. 





Salustiano Martín. La mano con la herida. Ayto. Talavera de la Reina, 1995

Imagen: Duelo a garrotazos. Goya