Tu proverai sì come sa di sale
Lo pane altrui, e come è duro calle
Lo scendere e ‘l salir per l`altrui scale.
Paradiso, XVII, 58
Entonces empezamos
lentamente el incierto camino hacia la puerta de la noche porque más allá nos
decían hay ventanas abiertas para el cielo y la esperanza de encontrar las
llaves y en cambio acá se oscurecía y la tormenta del pueblo castigado no
llegaba a resolverse en lucha abierta por la libertad arrebatada y los perros
de los amos destrozaban no solamente los umbrales de las casas pero también el
sueño de los hijos y así hicimos pequeñas valijas con lo indispensable y
empezamos a empolvar nuestras sandalias con la fatiga de la cama ajena
demasiado visitada por antiguas nostalgias y vergüenzas nuevas y en la garganta
conocimos la invasión silenciosa de los amargos panes del destierro porque la
tierra nos parió senderos delante de los pies y allí nos dividimos después de
la frontera y muchos de nosotros volvimos la mirada para decirte adiós en
llanto que no pudimos dejar de sospechar según lo breve del tiempo hasta la
muerte que a lo mejor te quedarás por siempre el país del ayer y el pudo ser y
el ya no hay caso
Marha L. Canfield. Anunciaciones. Alcaraván, 1976.
Imagen: Daniel Richter
