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sábado, 1 de abril de 2023

ROJA, TODA ROJA…


 

Roja, toda roja vi siempre la vida;

como una inmensa hoguera

donde quemaba bien

mi pobre corazón, rojo también.

 

Todo rojo el camino,

todo rojo el sendero

a seguir

y el día a vivir.

Y rojo el mundo entero.

Rojo de amor.

Y de dolor

y de horror…

 

En ese vasto incendio

(brasa, flama, carbunclo),

que todo centelleante apareció

en esa luminaria,

¿qué había de ser yo,

alma furtiva

y temeraria?

¿Qué habría de ser yo

sino una llama viva?

 

 

Elisabeth Mulder. Sinfonía en rojo, 1929. En Peces en la tierra. Edición: Pepa Merlo. Vandalia, 2010.

Imagen: Paul Klee. Mirada desde el rojo, 1937.

sábado, 7 de marzo de 2015

El pulpo



Una noche soñé que un pulpo me quería.

¡Oh la indecible angustia de aquella aberración!

Nunca he sufrido tanto; cuando amaneció el día

dijérase que había perdido la razón.


¿Alguien ha visto un pulpo acercársele quedo,

asqueroso y lascivo, monstruoso y feroz?

Por vez primera supe qué es ser presa del miedo,

qué es hundirse en la sima de una demencia atroz.


Él caminaba siempre, y yo huía, yo huía;

sus tentáculos eran como una maldición

caída del infierno sobre la carne mía

que crispaba el espanto de la alucinación.


¡Qué terror! Se me helaban los gritos en la boca.

¡Qué terror! No acertaba ni auxilio a demandar.

Y él avanzaba siempre, y yo, como una loca,

ni siquiera sabía hacia dónde escapar.


Un tentáculo horrible sobre mí iba a caer

como una helada mano blancuzca y amarilla,

cuando al fin dando un grito que sacudió mi ser

desperté sollozando de aquella pesadilla

que me hizo conocer el infierno del pánico,

el dolor de lo innoble, el terror de lo infecto

encarnado en lo inmundo de aquel pulpo satánico,

tenebroso y maldito, misterioso y abyecto.


Si en mis ojos a veces un terror pavoroso

refleja la impotencia de un grito silencioso,

si parece que miro una horrenda visión,

si a veces en mis labios hay un temblor de agonía,

es desde que soñé que un pulpo me quería.

¿Cómo olvidar la angustia de aquella aberración?



Elisabeth Mulder. Sinfonía en rojo, 1929. En Peces en la tierra. Vandalia, 2010.

Imagen: Katsushika Hokusai. El sueño de la esposa del pescador, 1814.

viernes, 4 de octubre de 2013

Rebeldía



Señor, ya no más hiel; quiero un momento

ser yo quien el atroz látigo empuñe.

Hastiado de lo injusto del tormento

el león que hay en mí protesta y gruñe.


Señor, ni sumisión ni mansedumbre

quiero; no soporto lo inicuo de mi yugo.

Soy rayo, río, volcán, soy muchedumbre,

no tolero cadenas ni verdugo.


Señor, ya no más hiel, que mi garganta

la inhumana ponzoña más no aguanta.

Mi corazón, congestionado, estalla...


Y una roja visión me va exaltando...

¡Si he de morir, Señor, que sea matando,

como muere el soldado en la batalla!



Elisabeth Mulder. Sinfonía en rojo, 1929. En Peces en la tierra. Vandalia, 2010.

Imagen: Henri Rousseau. La gitana dormida, 1897.