viernes, 30 de agosto de 2019

A MITAD DE LOS 80


A mitad de los 80´s mi familia estrenó vajilla de filos dorados

denso decorado de flores.

Nunca comimos juntos.


Por esos mismos años me vestía de camuflaje

desde las botas hasta la boina.

Coleccionaba cartitas de baseball como un junkie

miraba las caricaturas con fe de ciego.


Marcos, el mayor, hacía casas al otro lado

ocho horas diarias por quinientos dólares semanales.


Teresa, rizaba su pelo y delineaba sus ojos como Madonna;

nunca compró ninguno de sus discos.

Escuchaba El Andariego, escribía en su diario

en hojas impresas con tenues imágenes de paisajes y nubes.


Don Marcos perdió un dedo contra una máquina

trabajando para U.S. Elevators


Carlos escondía sus libros bajo el asiento mientras cruzaba con pasaporte a la escuela.


Mi madre leía la revista Hola para comentarnos a cada uno:

lo que le pasaba a la Familia Real o a Julio Iglesias

terminaba diciendo: pobres de los Kennedy, están malditos.





Omar Pimienta. En Voces del Extremo: poesía y capitalismo. Fundación Juan Ramón Jiménez, 2008.

Imagen: Guillermo Arias. Tijuana.

jueves, 29 de agosto de 2019

Tanteos (43)


Sordomudo de tantas imágenes,

ciego de tantas seguridades,

necio de tantos estímulos,

insensible de tantas palabras,

precario de tantas nociones,

salve, oh tú,

al fin, el enaltecido.





Conrado Santamaría. Tanteos.

Imagen: La espada de Damocles de Ivan Sutherland, 1968.

REPARTO DE TAREAS


Las revoluciones dan vueltas, pactan, hacen declaraciones:

una revista nueva aparece, viejos nombres en su cabecera,

una revista antigua abrillanta su obra

con deconstrucciones de la prosa de Malcolm X

Las mujeres en las filas traseras de la política

todavía lamen hilo para pasarlo por el ojo

de la aguja, truecan huesos por plástico, rajan vainas

para venderlas como collares en los cruceros

hacen inmaculados vestidos de Primera Comunión

con planchas y vacilante agua caliente

todavía ajustan los microscópicos hilos dorados

en los chips de silicio

todavía dan clase, vigilan a los niños

desaparecidos en las callejuelas de fuego cruzado, los barrancos de repentinas inundaciones

los repentinos incendios de queroseno

–mujeres cuyo trabajo reconstruye el mundo

todas y cada una de las mañanas

                                                                       He visto a una mujer sentada

entre la estufa y las estrellas

sus dedos chamuscados de apagar las velas

de la pura teoría      Índice y pulgar: los dos quemados:

he sentido esa cera sagrada levantarme ampollas en la mano



1988




DIVISIONS OF LABOR

The revolutions wheel, compromise, utter their statements:

a new magazine appears, mastheaded with old names,

an old magazine polishes up its act

with deconstructions of the prose of Malcolm X

The women in the back rows of politics

are still licking thread to slip into the needle’s

eye, trading bones for plastic, splitting pods

for necklaces to sell to the cruise-ships

producing immaculate First Communion dresses

with flatiron and irresolute hot water

still fitting the microscopic golden wires

into the silicon chips

still teaching, watching the children

quenched in the crossfire alleys, the flashflood gullies

the kerosene flashfires

—the women whose labor remakes the world

each and every morning

                                         I have seen a woman sitting

between the stove and the stars

her fingers singed from snuffing out the candles

of pure theory          Finger and thumb; both scorched:

I have felt that sacred wax blister my hand


1988






Adrienne Rich. En Poemas (1963-2000). Renacimiento, 2002. Prólogo, traducción y notas de María Soledad Sánchez Gómez.

Imagen: Eugene Smith. De la serie Spanish Village, 1950.

martes, 27 de agosto de 2019

LA ERA DEL VACÍO


Yo es otro con distinto nombre

de usuario y la misma

clave de wi-fi que mira la vida

desacompasarse tras las ventanas.


En ocasiones ojea libros

electrónicos sobre distopías.

Entró en la Deep-web buscando drogas

y se quedó por los zeitgeists.


No entiende el mundo ni a su psiquiatra

y no ha venido aquí

a hablar de sus contradicciones.





Víctor Peña Dacosta. Obsolescencia programada. Aerea, 2019.

Imagen: Pawel Kuczynski