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jueves, 6 de noviembre de 2025

La ciudad. 57


 

El aire permite la combustión.

El aire es indispensable para la vida.

El aire permite la respiración.

El aire es el vehículo del sonido.

La flecha hiende el aire.

Nos falta el aire.

La dictadura asfixia.

La dictadura ahoga.

Lo ahogaron con un alambre.

Murió en el ahogadero.

El tirano se ahoga.

El tirano está atragantado.

Le palmotean la espalda.

Arroja el bocado.

Se mancha el uniforme de gala.

Se salpican las condecoraciones.

Las damas arremangan sus atavíos.

Arriscan la nariz.

Lo abanican.

El abanico hace aire.

¡Aire! ¡Aire!

 

El tirano nos tiene atragantados.

Tenemos al tirano como una espina de pescado en la garganta.

Tenemos al tirano como una astilla entre la carne y la uña.

Tenemos al tirano como una mugre en el ojo.

La mugre hace lagrimear a millones.

Tenemos atascado en el recto al tirano.

Duro terco pedazo de mierda.

 

 

Gonzalo Millán. La ciudad. Les Editions Maison Culturelle Québec-Amérique La tine, 1979.

Imagen: Stuart Brisley. Chair, 1996.

domingo, 6 de abril de 2025

La pausa


 

Se alejan como moscas

caminando por el cielo raso

y bajan el volumen de la radio

para escuchar música

y no mis gritos por un rato.

 

Pelan frutas y fuman

bromeando entre ellos

y conmigo, mientras cuelgo

de los pies cabeza abajo.

 

 

Gonzalo Millán. Seudónimos de la muerte, 1984. En Poesía social y revolucionaria del Siglo XX. Selección y notas: Jorge Brega. Editorial Ágora, 2012.

Imagen: Fernando Botero. Abu Ghraib, 2005.

sábado, 16 de noviembre de 2024

EL VERDUGO TAMBIÉN SALE DE VACACIONES


 

Durante el día se baña en el océano

que guarda algunas de sus víctimas.

Durante la noche oye retumbar

sobre toallas mojadas

los golpes de laques de las olas.

En pie al alba teme, pero examina

lo que arroja la marea

por las noches a la playa:

esas medusas reventadas, esas jibias

deformes, casi humanas.

 

 

Gonzalo Millán. Seudónimos de la muerte, 1984. En Poesía social y revolucionaria del Siglo XX. Selección y notas: Jorge Brega. Editorial Ágora, 2012.

Imagen: Karel Appel. Face lithograph in colors, 1970.

domingo, 18 de abril de 2021

NOCHE


Los días se distinguen. La noche

no tiene más que un solo nombre.

Elías Canetti

 

Atardece

como un amanecer a la inversa

retrocediendo hacia la noche.

 

Y cuando la noche cae,

nadie sabe

si abre o cierra los ojos,

si se desnuda o se viste,

si se levanta o se acuesta.

 

Nadie sabe si llega o sale,

si abre o cierra la puerta,

si estos son los sueños de ayer

o las pesadillas del mañana.

 

 

Gonzalo Millán. Vida, 1984. En Trece lunas. FCE, 1997.

Imagen: Teruhiko Tsuchida

 

miércoles, 6 de enero de 2021

La ciudad. 29


 

El invierno es el sueño de la naturaleza.

La savia circula lentamente.

La marmota pasa el invierno durmiendo.

Duerme la savia en invierno.

Los salmones pasan el invierno en el mar.

El invierno es inclemente.

La política económica es inclemente.

El invierno es recio.

El invierno es frío.

El invierno es lluvioso.

¡El invierno ha huido!

 

El vendaval echó árboles por tierra.

Los agentes echaron puertas abajo.

Echaron cadáveres al río.

Las papas echan tallos.

Los árboles echan vástagos.

Las locomotoras echan humo.

Pelechan los animales.

 

La lluvia desmoronó una cantera de arena.

Se inundó una mina.

La mina se derrumbó.

Se desplomaron las paredes.

La madre se desplomó al saber la noticia.

Un barco encalló en la arena.

Se empantanó la carretera.

Se empantanaron los pleitos.

Se laceraron los espejos.

Las estacas echaron raíces.

Echan panfletos por las ventanas.

Después echan sangre por las narices.

Echaron dientes los niños.

Echaron unos tragos de vino.

Echan de menos a los ausentes.

Brindan por los caídos.

 

Echaron de menos la infancia.

Es la más feliz de las edades.

Echaron maldiciones contra el tirano.

Se echaron a la cama a dormir.

La casa en ruinas se hundió.

El bote se fue al fondo del río.

¡El invierno ha huido!

 

 

Gonzalo Millán. La ciudad. Les Editions Maison Culturelle Québec-Amérique La tine, 1979.

Imagen: Valerius de Saedeleer. Hoeve in het dal, ca. 1916.