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jueves, 16 de noviembre de 2023

TOQUE DE QUEDA


 

Las farolas patrullan

silencios impostados.

 

Ejercen su terror de luna llena.

 

En el iris de los charcos

ondula

ese mismo escarceo

de luz que persigues.

 

Faltan brazos

en todas las caídas.

 

Guíate por el canto

okupa

del magnolio,

fíate

de gorriones.

 

Nunca

de las farolas.

 

Aunque se hagan el muerto.

 

Te abrazas a cualquiera.

 

 

Ritxi Poo. La calma. La Única Puerta a la Izquierda (L. U. P. I.), 2022.

Imagen: Arthur Tress

lunes, 28 de agosto de 2023

ASINTOMÁTICOS


 

Tienes que perdonarlos,

no se enteran,

como tú,

son biomasa,

ejercen su función,

como tú,

hacen fuego o se pudren,

germinan en las grietas de lo efímero.

 

Como tú, son biomasa,

como los elefantes,

lo mismo que los piojos de los libros.

 

Son los asintomáticos,

la fotosíntesis del desafecto,

combustible voraz

de otro gran organismo

en descomposición.

 

Los conoces de sobra.

 

Se asoman al asfalto para saber si llueve.

Se queman las tostadas

y dios no es lo que era

aunque arda el Amazonas.

Adolecen de exceso de colesterol contra

pasiones desmedidas.

Votan cheques en blanco, todo muy democrático,

a favor de La Banca.

Ni ardor ni resaca ni moratones

en lo que va de año.

Ni frío ni calor cuando se cruzan

al vecino del sexto.

En modo avión, sábados y domingos,

sin luces de emergencia cada lunes.

Y hasta el viernes ni sienten ni padecen, ya caigan

chuzos de punta allá,

vete tú a saber dónde.

 

Son los asintomáticos.

Ejercen su función,

como tú,

son biomasa,

no se enteran.

 

Si no me entiendes, eres

uno de ellos.

 

Ya existían de siempre.

 

Son los asintomáticos

nuestro mayor peligro.

 

 

Ritxi Poo. La calma. La Única Puerta a la Izquierda (L. U. P. I.), 2022.

Imagen: George Tooker. Sleepers I, 1951.

miércoles, 29 de abril de 2020

EL SILENCIO DE LOS PETIRROJOS


Muy niño, de vacaciones en el pueblo,

un amigo llegó presumiendo de juguete:

una carabina.


¿Subimos a la sierra a pegar unos tiros?, me dijo.


Le acompañé sin ganas.

Y no sé por qué, ya de vuelta,

se la pedí un momento.


En lo alto de un chopo cantaba un petirrojo.


Sin querer apunté.

Disparé

sin querer.

No evité

lo que estuvo en mi mano,

lo que quiso mi dedo.


Desde entonces,

veo caer petirrojos.


Si compro calcetines a precio de sobra,

con la resaca de los naufragios,

cuando mis sobrinos juegan a matar enemigos,

en las reuniones del Fondo Monetario Internacional,

mientras alguien rebusca en la basura,

bajo las bombas de Alepo.


Cada día,

a todas horas,

veo caer petirrojos.




Ritxi Poo. El silencio de los petirrojos. A Fortiori, 2019.

Imagen: Pieter Brueghel. Paisaje de invierno con patinadores y trampa para pájaros (detalle), 1565.

jueves, 30 de enero de 2020

LA AVESTRUZ


Dicen del avestruz

que entierra su cabeza

cuando advierte el peligro.


A nosotros nos basta

con mirar a otro lado.




Ritxi Poo. Un vuelo de sombrillas. Ediciones del 4 de agosto, 2018.

Imagen: Pawel Kuczynski