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sábado, 12 de diciembre de 2020

[Ya tengo quieta la sangre,]


 

Ya tengo quieta la sangre,

mis ojos tibios y en calma,

sentado y solo en la tarde

sin nadie cerca del alma.

 

¡Qué triste es ver los caminos

sin una huella dejada!

Ni nombre en árbol escrito,

ni un amor. No dejo nada.

 

La vejez más miserable

de un corazón arrugado.

Una almendra vana y grande

bajo la piel de un penado.

 

Ya tengo quieta mi sangre,

los ojos tibios, en calma,

llorando y sólo. Sin nadie

sentado cerca del alma.

 

 

Marcos Ana. Poemas de la prisión y la vida. Tabla rasa, 2011.

Imagen: Holger Droste

viernes, 6 de julio de 2018

DE RÍO A RÍO


Arlanzón, díselo al Sena.

Dile que en la Noche escuchas

mi soledad, mis cadenas.


Háblale de mis hermanos,

vivos en tumbas de piedra.

Dile que escriba en los puentes

de su libertad mi pena.


Que su corazón me lleve.

Que su corriente me extienda.

Que en cada hoja del agua

el pueblo francés me lea.


Arlanzón,

díselo al Sena.
 



El Arlanzón es un pequeño río que discurre cerca
de la Prisión de Burgos y este pequeño poema lo
envié a París donde se celebraba una conferencia
de solidaridad con España





Marcos Ana. Poemas de la prisión y la vida. Tabla rasa, 2011.

Imagen: Prisión de Burgos

martes, 24 de enero de 2017

Suavemente corren los cerrojos bien engrasados



                                                                                                       A Marcos Ana


¡Y que haya tanto espacio abierto, tanto

aire libre,

tantas ganas de luz, y sin embargo,

con qué primor, con cuánta

delicadeza, sí,

arrodillados,

vamos limpiando,

engrasando,

abrillantando,

nuestros cerrojos!


Y entre estos muros ciegos,

con la bayeta al hombro, el uniforme

cada vez más lustroso

y un rumor de cadenas a la espalda,

nos creemos a salvo y

buenos días

buenas tardes compadre hoy hace frío

qué tal van los barrotes? se ha apretado

bien fuerte esta mañana

la mordaza? otra bomba

en oriente otro naufragio

ya usted bien sabe

que como en este calabozo

en ningún sitio


Y es tan amplio y vistoso nuestro patio

por donde damos vueltas

y vueltas

a la sombra

en torno a escaparates,

con la bayeta al hombro,

que olvidamos que existen otras celdas

inhumanas, más crudas de castigo,

de cuyo desamparo surgen voces

más heridas sin duda, pero menos,

mucho menos cautivas,

muchos menos dañadas,

que siguen preguntando a cada instante

cómo es un árbol.


 Y nosotros, nosotros,

sin respuesta,

en medio de la calle, entre barrotes,

con la bayeta al hombro, el uniforme

cada vez más lustroso, los cerrojos

bien engrasados,

suavemente cerrando el horizonte.




Conrado Santamaría
 

sábado, 3 de diciembre de 2016

MI CASA Y MI CORAZÓN (sueño de libertad)



Si salgo un día a la vida

mi casa no tendrá llaves:

siempre abierta, como el mar,

el sol y el aire.


Que entren la noche y el día,

y la lluvia azul, la tarde,

el rojo pan de la aurora;

la luna, mi dulce amante.


Que la amistad no detenga

sus pasos en mis umbrales,

ni la golondrina el vuelo,

ni el amor sus labios. Nadie.


Mi casa y mi corazón

nunca cerrados: que pasen

los pájaros, los amigos,

el sol y el aire.




Marcos Ana. Poemas de la prisión y la vida. Tabla rasa, 2011.

Imagen: René Magritte. The Empty Picture Frame, 1934.