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jueves, 19 de junio de 2025

Fosas (Memoria histórica)


 

No dejéis que el silencio, como fría argamasa,

apague la memoria de aquellos que quedaron

hundidos en la tierra, en la linde del alba.

No dejéis que sus huesos, pulidos por el barro

 

permanezcan secretos. Izadlos como antorchas,

coronad con sus llamas el sueño que tuvimos

cuando todo era espanto, cuando todo era sombra.

Ellos fueron su amparo, su razón, su sentido.

 

Recobradlos. Traedlos hasta nuestro presente.

Dad al aire sus nombres como ramas crecidas

en la entraña secreta. Recordad que nos dieron

 

claridad y conciencia. No dejéis que la muerte

señoree el olvido ni su luz aterida

pues de ella crecimos. Somos sólo su efecto.

 

 

Angelina Gatell. Sobre mis propios pasos (Poesía competa. Vol. I). Prólogo: Antonio Colinas. Edición y estudio preliminar: Marta López Vilar. Bartleby, 2023.

Imagen: Ortega Muñoz. Castaños, c.1966-1976.

miércoles, 12 de enero de 2022

Poema frustrado


 

                                   …un buen poema

                                   por más bello que sea, será cruel.

                                                                                  Joan Margarit

 

Pero no es la belleza. Ni es tampoco

            el asombro que vierte la palabra

            formando claridad en su contorno.

Lo único imprescindible es esta herida

            por donde entra a empujones el poema.

 

Viene muy malherido. Se desangra

            igual que un niño entre las manos

terribles de Israel.

                        Tiembla en mis dedos.

¿De qué sirve decir cuánto me duele

no darle vida?

 

Intento levantarlo.

Pero son muchos los cadáveres

que lleva dentro en su interior y el peso

hace que se deslice hasta la nieve

que ha caído esta noche y se emborrone.

 

¿De qué sirve decir que me hace daño

el inútil rumor de su agonía?

 

Sólo queda su boca sin sonido

como testigo helado de la noche.

Todo el horror, absorto como un pájaro,

dormita en su penumbra. Bastaría

para que despertara una palabra

que dice Palestina y avergüenza.

 

¿De qué sirve decir que todo el frío

con que este invierno me avasalla el pecho

proviene de un lugar que no conozco,

de un sufrimiento sombra de sí mismo?

 

¿De qué sirve decirlo en este idioma

de nombrar el amor como metáfora?

 

Desde el televisor llega a mis ojos

el resplandor de Gaza describiendo

la crueldad de un poema que no quiso

vivir para contar que estaba muerto.

 

 

Angelina Gatell Comas. En Entre los poetas míos… Angelina Gatell Comas. Colección antológica de poesía social, vol. 107. Biblioteca virtual Omegalfa, 2017.

Imagen: Franja de Gaza destrozada por los bombardeos de Israel. Mohammed Saber

lunes, 6 de diciembre de 2021

A quien corresponda


 

                                               Devuélvenos

                                               también

                                               nuestros cadáveres,

                                               enséñanos

                                               también

                                               los asesinos.

                                               (Ángel González)

 

Una vez más quiero volver al tiempo

del que siempre hablaré

porque le pertenezco

como el azul al mar,

como la luz al alba.

 

Y quiero

bajar a su memoria

como quien baja

al sótano que guarda

objetos, actos, versos, actitudes,

días, que con frecuencia hojeo

como páginas,

y con ellas pegadas a los dedos

salgo a la calle, aparto con denuedo

la oscuridad y pregunto,

-por si alguien lo supiera-

dónde están los cadáveres,

desde dónde nos mira

la ausencia de sus ojos,

en qué lugar esperan

la cercanía de una rosa,

su fragancia vedada por la ira,

el aire

que disipe el silencio.

 

Y pregunto también

los nombres de los asesinos,

aunque los sepa bien, sílaba a sílaba,

pero los quiero dichos en voz alta,

a gritos,

no guardados con celo en sus estuches

de dorada penumbra

desde el instante mismo en que el invierno

dejó caer su frío sobre el suelo

que ya nunca fue patria

sino desgarradura.

 

Muy pocos saben de qué hablo.

Sin embargo, no falta quien se aleje

obviamente molesto.

 

Y están los que, confusos,

se llevan a los labios

el índice gastado por el miedo

y se alejan también

aunque más lentamente,

no sé, quizá afligidos.

 

Otros, susurran evasivos: hace

ya tanto tiempo… Y vuelven la cabeza,

como si alguien de pronto los llamara.

 

También los hay que opinan sin sonrojo,

como haciendo equilibrios

sobre el filo de la conciencia,

que sería mejor dejarlo todo

dormido en el sosiego,

cubierto de benignos crisantemos

y así nadie podría

dañarse con su roce.

 

Después se van a Roma y, conmovidos,

debajo de los pórticos

donde Bernini,

hace ya más de cuatro siglos

guardó la luz del mármol,

recogen, con unción, sin miedo a herirse,

los nombres trémulos de gracia

de otros cadáveres,

los guardan en sus dijes con cuidado

y sonríen en paz.

 

No consigo entenderlo. Escucho. Miro.

 

Me quedan ya muy lejos las palabras

que con el tiempo cambian de sentido,

y acomodan sus dúctiles metales

a la oscilante

valoración de los conceptos.

 

Y más lejos aún, mucho más lejos,

perdida entre la niebla,

la luz que fue habitada por la idea,

o el aroma, no sé, tal vez por nada.

 

No consigo entenderlo.

 

Reúno amargamente mis preguntas

y releo las páginas

donde mi tiempo amarillea y sufre.

 

Como yo está cansado. Y como yo no entiende.

Y como yo, se niega a ser destruido

por esa desmemoria

más grave que el olvido porque en ella

crece y se ramifica,

estercolada por la indiferencia,

la planta obscena

de la conformidad y el beneplácito.

 

 

Angelina Gatell Comas. En Entre los poetas míos… Angelina Gatell Comas. Colección antológica de poesía social, vol. 107. Biblioteca virtual Omegalfa, 2017.

Imagen: Juan Carlos Lazaga