miércoles, 27 de junio de 2018

Carta de Rosa


Yo pesé al nacer 1.300 gramos:


como un zarcillo,

abordé el comienzo de mi vida por la puerta pequeña:

mi pequeño puño cerrado.


Setenta años después,

                        continúo en lo mismo:


amé en todo lo posible, sin saber cómo

no tejí ningún miedo con las hebras del amo

alcé los hombros de mis hijos me levanté junto a ellos

no recé casi nunca la oración de mi patrón.


Camino lentamente con una sombra a mi lado.

Vuelvo ahora a lo que fui.


Como un zarcillo.


Mi pequeño puño

            todavía apretado.






Enrique Falcón. Porción del enemigo. Calambur, 2013. En Qué será ser tú. Antología de poesía por la igualdad. Ana Pérez Cañamares y María Ángeles Maeso (antólogas). Universidad de Sevilla, 2018.

Imagen: Pedro Luis Raota

lunes, 25 de junio de 2018

HORROR Y CUENTA NUEVA


La masacre continúa. El olvido trabaja.


            Fronteras. Ilegal. Deportaciones. La impotencia.

            Todas las formas del daño.


La masacre continúa. El olvido trabaja.


            Explotación. Inversión. Beneficios.

            Lugares destruidos, gentes destruidas.

            Violencia. Crimen.


            Todas las formas de la humillación.


La masacre continúa. El olvido trabaja.


            Ocultamiento. Mentiras.

            El expolio que nunca acaba.

            El genocidio que no acaba.


            Vamos viendo pasar crucificados.


La masacre continúa.


El olvido trabaja.






David Eloy Rodríguez. En Contra. Poesía ante la represión. Coordinadora Anti Represión de Murcia, 2016.

Imagen: Yue Minjun. Between Men and Animal, 2005.

sábado, 23 de junio de 2018

Desobedecer


Desobedecer con la terca humildad

del que no tiene argumento intelectual que lo defienda

pero tiene el sentido primitivo de lo justo.

Desobedecía, así, desde niña

cuando no creía que los padres tuvieran siempre razón,

ni que las sotanas fueran palabra de Dios.

Desobedecía cuando me hablaban de la verdad mintiendo,

Cuando predicaban pero no daban trigo

y cuando me decían que obedecer era amar

pero yo intuía que amar era otra cosa

que agachar la cabeza para esperar el golpe.

Cuando escuchaba mi nombre

nunca dije “servidora”.





Begoña Abad. Diez años de sol y edad. Pregunta, 2016. En Qué será ser tú. Antología de poesía por la igualdad. Ana Pérez Cañamares y María Ángeles Maeso (antólogas). Universidad de Sevilla, 2018.

Imagen: Lee Jeffries

viernes, 22 de junio de 2018

He andado muchos caminos


He andado muchos caminos,

he abierto muchas veredas;

he navegado en cien mares,

y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto

caravanas de tristeza,

soberbios y melancólicos

borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño

que miran, callan y piensan

que saben, porque no beben

el vino de las tabernas.

Mala gente que camina

y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto

gentes que danzan o juegan,

cuando pueden, y laboran

sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,

preguntan a dónde llegan.

Cuando caminan, cabalgan

a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa

ni aun en los días de fiesta.

Donde hay vino, beben vino;

donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,

laboran, pasan y sueñan,

y en un día como tantos,

descansan bajo la tierra.






Antonio Machado. Soledades, 1899-1907. En Poesías completas. Espasa Calpe, 1991.

Imagen: Valentín Gúbarev

miércoles, 20 de junio de 2018

¡AZOTADME!


Aquí estoy,

¡Azotadme!

Merezco que me azoten.


No lamí la rompiente,

la sombra de las vacas,

las espinas,

la lluvia;

con fervor,

durante años;

descalzo,

estremecido,

absorto,

iluminado.


No me postré ante el barro,

ante el misterio intacto

del polen,

de la calma,

del gusano,

del pasto;

por timidez,

por miedo,

por pudor,

por cansancio.


No adoré los pesebres,

las ventanas heridas,

los ojos de los burros,

los manzanos,

el alba;

sin restricción,

de hinojos,

entregado,

desnudo,

con los poros erectos,

con los brazos al viento,

delirante,

sombrío;

en comunión de espanto,

de humildad,

de ignorancia,

como hubiera deseado…


¡como hubiera deseado!





Oliverio Girondo. Persuasión de los días, 1942.

Imagen: Pawel Kuczynski