domingo, 31 de octubre de 2021

[Sólo de lo negado canta el hombre,]


 

Sólo de lo negado canta el hombre,

sólo de lo perdido,

sólo de la añoranza,

siempre de lo mismo.

 

Cuando cerró para siempre el huerto

la cancela de espinos,

entonces se inventó la queja de la lira,

la flauta del suspiro.

 

Y desde entonces sólo canta

en su torre el cautivo,

a su rueca la esclava,

el desterrado en el navío.

 

De la jaula (aletea y sangra)

el pájaro desconocido

salir quiere, y no puede:

su jaula es él mismo.

 

Y por eso el minero canta

    por un sol de oro limpio;

canta el pobre, la pena canta;

no canta el rico.

 

Entre las piernas de la amiga

     vida busca el amigo,

y se encuentra con un tesoro

     de verdes ojos fríos.

 

Y así es como canta el hombre

     por su niño antiguo,

y la boca sin pan y sin besos,

     y el cielo vacío:

 

siempre de la añoranza, de lo negado,

de lo perdido;

     siempre de lo de otro,

nunca de lo mío.

 

 

Agustín García Calvo. Canciones y soliloquios. La Gaya Ciencia, 1976.

Imagen: Antanas Sutkus. Rimanta Krilaviciute, Nida, 1984.

Dos anticantos de blanco


 

                        1ª VOZ

Este negro no vale dos chelines.

(Está sudado, trabajado, feo).

Sabe cantar espirituales,

eso sí; nada más. Y al acabar,

mira arriba buscando no sé qué árboles

divinos donde ahorcarse. Tontería.

Yo nací yanqui, y porque él naciera

negro, no es para tánto.

                                               Sabe pronunciar

algunas sílabas bobaliconas:

que sí, que basta. Y al mirar, parece

que lamiera las manos. Y repito que, triste,

sabe cantar espirituales.

 

                        2ª VOZ

- Madre, cómprame un negro para usar

el dulce látigo que me regalaste.

Mi látigo de lengua

que habla duro. Un perfecto diálogo

habrá si tú me compras un negro. Entre su carne

y mis manos se entablará viva

correspondencia! Cuando él grite, yo

me animaré, me animaré.

                                               Él clamará por Dios,

y a mí, por todos los diablos, que

me gustará su música.

                                               Cómprale

oh mamita, ese negro al tierno hijo

de América del Norte por la gracia

de Lincoln.

                                               Siempre hubo día

y noche. Cómprame, mamita,

la noche de ese negro. Y verás cómo pronto

arden fieras estrellas en su piel.

 

 

Gaspar Moisés Gómez. Con ira y con amor. Álamo, 1968.

Imagen: David Goldblatt. Man Sleeping, Joubert Park, Johannesburg, 1975.

viernes, 29 de octubre de 2021

[Y no quise ver cómo las ondas]


Y no quise ver cómo las ondas,

cada vez más pletóricas,

reventaban las costuras del aire,

traspasaban los muros, los cuerpos,

las memorias,

y tejían infatigablemente

redes invisibles

donde venían a morir los deseos autófagos,

los sueños reciclados,

y lo poquito también

que iba ya quedando de nuestra vida.





Conrado Santamaría. Totalitaria. Ediciones del 4 de agosto, 2021.

Imagen: Berenice Abbott. Interference Pattern, c. 1958.

jueves, 28 de octubre de 2021

Antisalmo 64


1.         Si tú eres el que debes ser junta tu rostro

            al de los otros. Junta tu rostro.

 

2.         ¿No sientes horror al tuyo propio

            solo? Junta tu rostro.

 

3.         Y nacerá tu nombre propio,

            junta tu rostro,

 

4.         éste: Juntosseremossomos

            y tu apellido, éste: Mundodetodostodo; junta tu rostro.

 

5.         La luna está arriba,

            debajo.

 

 

Nota al versículo 4º del antisalmo 64

 

Y entonces, cuando consigas este nombre y este apellido común, entonces… todos los hombres serás tú; las arenas, las arenas serás, incontables, tú.

 

 

Francisco Pino. Antisalmos, 1978. En Francisco Pino. Cien poemas. Edición de Esperanza Ortega. EDILESA, 1999.

Imagen: Antonin Kratochvil