viernes, 1 de octubre de 2021

[Sí, abuelo,]


 

Sí, abuelo,

ya nos acostumbramos

a comer cacahuetes en lata,

esos que dijiste

que si algún día los veíamos

ahí metidos,

la cosa venía mala.

 

Sí, abuelo,

para acabar de cagarla

los puedo pagar con bizum

en el bar del chino,

hasta el churro que se come el perro

va por bizum.

A veces me ladra el chucho

y pienso si será

por lo que tú decías

o porque cobre el chino

de un teléfono a otro.

 

Pero no, abuelo,

me recuerda el perro

que aquí se fusila mucho

que a qué espero para contarlo.

 

Si nadie me hace caso.

Mira abuelo, amor,

ayer fusilaron a Cernuda

debajo de unas tapas rojas,

una niña tonta de largas trenzas

revolvió sus versos

y luego contó que eran de ella

y vendió libros como churros

y cobraba por bizum.

 

Ya sé, ya sé, abuelo, amor,

que no haga chistes,

que qué te cuento

si no sabes quién fue Cernuda,

si no sabías leer ni escribir

qué te cuento de libros, versos

y del bizum.

De fusilar sí,

cayeron muchos, contaste,

casi todo el pueblo.

Aquí también estamos cayendo,

pero es otra guerra la nuestra,

aquí se empieza fusilando

con unas tapas rojas a Don Luis

y se acaba pudriendo el aire.

 

Si respiras caes al precipicio

de los idiotas

que quieren ser alguien.

Si no respiras debes correr

para poder salvarte

de un gigante,

que sabe que tienes varias vidas

y aunque mueras en una

puedes llegar a escaparte.

No, no es ningún juego.

Vivimos así.

Nos hemos vuelto locos

con tanta cosas nuevas,

tan locos que olvidamos

la hierba, los animales.

Vivimos a costa de todo,

hasta de matar la tierra,

sí, aquellos terrones secos

que tanto querías.

 

Ya lo sé, abuelo, amor,

que vamos a reventar todo

que no queda tiempo

ni para plantar semillas.

Que la próxima peste

nos va a cegar de lleno.

 

¿Tu casa?

Ay, abuelo, amor,

no he vuelto por ahí,

ya sé que la excavaste en la roca

para que la abuela y los chicos

tuviesen donde refugiarse.

Te lo prometo,

volveré a ella

y escribiré en sus paredes

lo que me dijiste:

 

Cuida la tierra

y las palabras.

Sin ellas, todo estalla.

 

 

Sagrario Manrique. En Voces del Extremo. Poesía y economía. Coord.: Ángela Orihuela Martín. Amargord, 2021.

Imagen: Iván Kramskoi. Mina Moiseyev, 1882.

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