Mostrando entradas con la etiqueta Cristina Morano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cristina Morano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de mayo de 2021

ALGUIEN SALVAJE


 

¿A qué quieres resistirte?

Álex Gil

 

No ves que el virus entra

ya en los cuerpos, viene

cabalgando en los hombros

de todos nosotros. No temas,

si no es el virus será el tiempo, el dinero,

o el otro quien te tuerza. Deja de invocar

al plástico o a tus cremas para negarte

a ser una vieja vencida en un resort turístico.

Las listas de los más vendidos

se hacen sin ti, niñas limpias ocupan

tu puesto bajo tus esposos. Pero

también, date cuenta por fin,

si estás fuera de foco serás libre,

nadie mira más allá de los programas

televisados:

ahora puedes entrar a donde quieras,

eres culpable e ilegal: cógelo todo.

Que el barro de las lluvias

ácidas y ralas de este clima huraño oculten

la huella hendida que vas dejando

tras tu paso.

 

 

Cristina Morano. En (Tras)lúcidas. Poesía escrita por mujeres (1980-2016). Edición de Marta López Vilar. Bartleby, 2016.

Imagen: George Tooker. Mirror IV.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LA HERENCIA



A Tomasa Meco, in memoriam



Mi madre me enseñó a bordar:

el dedal en el dedo corazón,

usar el hilo en hebras cortas,

me enseñó a hacer vainica doble

y a ordenar la vajilla de porcelana:

primero las bandejas,

después los platos y las copas.

Mi abuela me enseñó a planchar:

el pañuelo de niño se plegaba

en un triángulo, como el de soltera,

sólo el de caballero se plegaba

en forma de rectángulo.


– Entonces eres hija de una buena familia

– No, soy la hija de las criadas.






Cristina Morano. La insolencia. Universidad Popular José Hierro, 2001.

Imagen: VALIE EXPORT. Squat Within II, 1972.

viernes, 21 de octubre de 2016

EL ANIMAL QUE NO ERES



No. Tú no eres un animal.

Tú no obedeces

ciegamente, ni al dolor respondes

con aullidos. No has nacido

en el lugar previsto, ni has sido separado

de tus juegos para la educación.

Nadie te confina en recintos

protegidos, ni vigila tu ocio,

ni escancia tu comida a horas previstas

en platos estándar. No entregas

tus crías al sistema, ni tu placer a las normas.

No.

Tú no eres un animal.

Estás seguro.




Cristina Morano. Animales entre animales. Raspabook, 2014. En Contra. Poesía ante la represión. Coordinadora Anti Represión de Murcia, 2016.

Imagen: Maniquíes para ensayo atómico. Nevada, 1955.

jueves, 14 de abril de 2016

Ricos de España



Parecen caballeros

los empresarios españoles

porque se visten con corbata,

presumen en congresos, llevas a sus esposas

a clínicas de estética carísimas

y atienden a la prensa en los hoteles. 

Carniceros y sastres que han tenido

gran éxito vendiendo la tienda de sus padres,

cursando una sencilla carrera de económicas

donde aprendieron a fundar

talleres en Marruecos y a comprar

al por mayor en Sudamérica.

Con este mínimo currículum

salen en público diciendo

que el obrero español

les sale caro

y vota mucho a los sociatas,

mientras que el chino tiene

un estado policial y un credo

que invita a la impotencia.

Esta moral del rico no es tan rara:

la ausencia de empatía

se encuentra en todos los psicópatas.

A los caciques españoles

la Ley, lo porvenir,

la tierra donde viven les estorba;

para ellos, forma parte de los trastos

que tienen los criados en sus habitaciones.



Cristina Morano.

Imagen: Robert Capa. Carnaval, Zürs, Austria, 1950.

martes, 9 de julio de 2013

13. Ileana: emigrante rumana, contratada para recoger la cosecha en Andalucía


Esta es una tierra alegre,
el que no se calienta al sol
se alcoholiza y punto.
Me doblo en un ángulo de noventa grados
para recoger sesenta cajas diarias
de fresas, una por una. Mis compañeros
son mujeres por expreso deseo
de los empresarios; dice mi jefe
“Son más dóciles
y no tienen problemas de convivencia”.
Esta declaración no ha sido subrayada
por ninguna organización feminista. 

Somos buenas reses. Sacamos
adelante los países. Sufrimos
y callamos, nuestras madres
nos enseñaron a no alborotar,
tampoco ellas protestaron, se limitaron
a trabajar por la nación. Nosotras
nos lanzamos a mejorarlo,
a cumplir sus patrones con mérito.
Asistimos a la noche sin música,
sin alegría nos acostamos; lejos,
en los claros sub-alpinos, se oye
cantar a las flores amarillas de la arzolla,
y las orquídeas de los Cárpatos
exhalan un fuerte olor a vainilla. 

Soy licenciada en Medicina
por la facultad de Cluj Napoca. 



Cristina Morano. El ritual de lo habitual. Amargord, 2010

Imagen: Francesca Woodman