martes, 31 de marzo de 2020

NOCHE EN PATMOS


Lenta la noche desciende

sobre la isla.

El silencio es profundo como el mar

y la pureza

del cielo oscureciendo el mundo hasta borrarlo,

hasta hacerlo

recuerdo solo y profecía,

pesadilla que el alba

hará real y volverá a llevar,

implacable, precisa,

hacia el abismo.




NIT A PATMOS


Lentament la nit davalla

sobre l´illa.

El silenci és profund com el mar

i la puresa

del cel enfosquint el món fins a esborrar-lo,

fins a fer-lo

record només i profecia,

malson que l´alba

farà real i tornarà a dur,

implacable, precisa,

cap a l´abisme.




Marc Granell. Tard o d´hora. Editorial Denes, 2006. Traducción: Conrado Santamaría.

Imagen: Misha Gordin

lunes, 30 de marzo de 2020

[Que las palabras me afecten]


otro arrimo más amplio y sin negocio

Conrado Santamaría


Que las palabras me afecten 

busco

andar los tendederos

colgar de mi funda

saltar estrechos apagar

el vuelva usted más tarde

mañana cuando tenga

la esperanza perdida

de saliva echada a perder


Que las palabras me afecten

rasco

la lumbre y el husillo

la estaca y el pecho

la luz que repta por el canto


Que las palabras me afecten

husmeo

en los puños del chiquillo

en la calza de la duda 

en la doblez locuaz

en el clamor a sexo de los cementerios


Quiero

que las palabras me afecten





Víctor L. Briones

Imagen: Andréi Tarkovski. Nostalghia, 1983.

domingo, 29 de marzo de 2020

[No]


No

conozco lo que conozco,

ni nadie porque no hay nadie.

¿Sabes lo que es alzar?




Conrado Santamaría. Lóbiter (Archivo de crisis). Amargord, 2019.

Imagen: Stéphane Charpentier

sábado, 28 de marzo de 2020

UNA GENERACIÓN (Grabado en Mezzotinta)


De tanto agitar banderas se fueron volviendo harapos.

Muchos, como Eneas, íbamos con el padre a cuestas

En lucha con su sombra y su talante.

El fantasma que recorría el mundo

Se sentó a nuestra mesa y compartió

Un pan hecho con la levadura del sueño.

Recordábamos a Louise Michel,

Su manera de señalar que la misma madera

Sirve para fabricar toneles o cadalsos.

A cada tanto recibíamos noticias de Patmos:

Paisajes devastados y hombres desplazados,

Lejos del más allá de las ciudades.

Se fueron poblando de vacíos las mesas del café,

De herrumbre los cubiertos del ausente.

El oscuro garitero repartía un naipe negro

Y supimos que la muerte, como un corredor de fondo,

Entrenaba en los estadios nocturnos y vacíos.

Siempre hubo mujeres lavando el agua,

Dándonos a comer el pan de la alegría.

Despreciamos los pasos congelados de la estatuaria,

Los caballos de bronce y los poetas de mármol,

Las mutiladas Venus que desconocen el desperezo o el abrazo.

Una tertulia de sombras bebía el vino del destierro.

En ella estaban el que cerró la puerta,

El que fue mala noticia en una edición de tarde,

El que jamás juró ser novio de la muerte.

A nosotros nos tocó aprender a nadar en un naufragio.


Para Iván Darío y Leopoldo




Juan Manuel Roca. Biblia de pobres («Biblia Pauperum»). Visor, 2009.

Imagen: Antonio Seguí. Distancia de la mirada.

viernes, 27 de marzo de 2020

HABLO CON GLORIA FUERTES FRENTE AL WASHINGTON BRIDGE


Pasea con el luto de viuda de sí misma,

payasa, miliciana,

entre los arces plateados de New Jersey

(o tal vez sean pinos, encinas, jaras y retamas

de Chozas de la Sierra… Yo ya no sé).

La navaja del río corta pan y tomate

de la tarde que se evapora.

Don Gil, Jilguero de las calzas verdes,

asado con madera del cajón de la portería,

miraba compasivo

cómo acuna tus brazos esqueléticos,

mientras dan de mamar a la guerra de nunca,

teta arrugada, teta guerreada,

y todo lo demás.

Y todo blanco y negro. Y desvaído.

Un hombre levantaba su cabeza de ortiga

en el menesteroso anochecer.

Mendigos con fusiles (que yo los vi pasar

porque tú los mirabas).

Y niños muertos que esquivabas para no pisarlos

en la calle de Atocha

(nunca los vi ni quise verlos),

y aquel puente estrechísimo que no es el más con más

de Nueva York, sino de nieve y de cellisca

(yo lo he visto, y lo veo, y seguiré viéndolo),

con las mujeres de ébano y marfil arrugado,

porque era entonces todo blanco y negro.

Y ahora vuelve sin Filis, cabalgando su cáncer,

¡hasta mañana, Filis!

Más tarde, en tu memoria cristalizaban sombras,

entre los rascacielos de acero y miel,

sombras de mondas de patatas,

y que mañana no será otro día,

y otra sombra resbalando sobre una lágrima,

enhebrando una aguja, zurciendo una bufanda,

a la sombra de una lenteja.




José Hierro. En Nombres propios. Selección de José Hierro y A. Sánchez Zamarreño. Edición de Antonio Sánchez Zamarreño. Universidad de Salamanca, 1995.

Imagen: Paula Rego. Sin título (Niña afeitando a un perro), 1986.