La niña había dejado de gritar, era verano creo.
Todo empezó por un destello, todo empezó por un destello…
una visión que brillaba con elefantes blancos.
Acoyani Guzmán
Hemos brotado de la Tierra
como el marfil de la muerte.
Vi, un elefantito temblando
acunado en luna de sangre,
bajo los pies eméritos
de quien celebra paraísos fiscales
a costa de agonizante inocencia.
Hemos callado disparos
amortajados en leyes mordazas
que hacen temblarnos el labio,
en este país sordo y mudo
me paraliza la ética desértica,
imagino claveles y claves de soles,
evito el ansia mundana pirómana…
Hemos llamado coacción a un trozo de tela,
señalado a los astros en lenguas aztecas
para no enfrentar la ira al cemento.
Vi, metralla en espalda de abuelo,
sangrando en asfalto recuerdo
diagnósticos delirios punzantes.
Vi, atardeceres crujiendo las muelas
y susurré como pude este salmo,
frente al Atlántico en agosto
recordé el olor de la infancia,
mis pies son heridas con grietas
aún me pesa esta vejez no vivida.
Carmen Barranco. Hágase en ti mi palabra. Versátiles, 2021.
Imagen: Rann Safaris. Sin palabras.
