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lunes, 16 de diciembre de 2019

[El criollaje conserva todos los privilegios...]


   -El criollaje conserva todos los privilegios, todas las premáticas de las antiguas leyes coloniales. Los libertadores de la primera hora no han podido destruirlas, y la raza indígena, como en los peores días del virreinato, sufre la esclavitud de la Encomienda. Nuestra América se ha independizado de la tutela hispánica, pero no de sus prejuicios, que sellan con pacto de fariseos, Derecho y Catolicismo. No se ha intentado la redención de indio que, escarnecido, indefenso, trabaja en los latifundios y en las minas, bajo el látigo del capataz. Y esa obligación redentora debe ser nuestra fe revolucionaria, ideal de justicia más fuerte que el sentimiento patriótico, porque es anhelo de solidaridad humana. El Océano Pacífico, el mar de nuestros destinos raciales, en sus más apartados parajes, congrega las mismas voces de fraternidad y de protesta. Los pueblos amarillos se despiertan, no para vengar agravios, sino para destruir la tiranía jurídica del capitalismo, piedra angular de los caducos Estados Europeos. El Océano Pacífico acompaña el ritmo de sus mareas con las voces unánimes de las razas asiáticas y americanas, que en angustioso sueño de siglos, han gestado el ideal de una nueva conciencia, heñida con tales obligaciones, con tales sacrificios, con tan arduo y místico combate, que forzosamente se aparecerá delirio de brahamanes a la sórdida civilización europea, mancillada con todas las concupiscencias y los egoísmos de la propiedad individual. Los Estados Europeos, nacidos de guerras y dolos, no sienten la vergüenza de su historia, no silencian sus crímenes, no repugnan sus rapiñas sangrientas. Los Estados Europeos llevan la deshonestidad hasta el alarde orgulloso de sus felonías, hasta la jactancia de su cínica inmoralidad a través de los siglos. Y esta degradación se la muestran como timbre de gloria a los coros juveniles de sus escuelas. Frente a nuestros ideales, la crítica de esos pueblos es la crítica del romano frente a la doctrina del Justo. Aquel obeso patricio, encorvado sobre el vomitorio, razonaba con las mismas bascas. Dueño de esclavos, defendía su propiedad: Manchado con las heces de la gula y del hartazgo, estructuraba la vida social y el goce de sus riquezas sobre el postulado de la servidumbre: Cuadrillas de esclavos hacían la siega de la mies: Cuadrillas de esclavos bajaban al fondo de la mina: Cuadrillas de esclavos remaban en el trirreme. La agricultura, la explotación de los metales, el comercio del mar, no podrían existir sin el esclavo, razonaba el patriciado de la antigua Roma. Y el hierro del amo en la carne del esclavo se convertía en un precepto ético, inherente al bien público y a la salud del Imperio. Nosotros, más que revolucionarios políticos, más que hombres de una patria limitada y tangible, somos catecúmenos de un credo religioso. Iluminados por la luz de una nueva conciencia, nos reunirnos en la estrechez de este recinto, como los esclavos de las catacumbas, para crear una Patria Universal. Queremos convertir el peñasco del mundo en ara sidérea donde se celebre el culto de todas las cosas ordenadas por el amor. El culto de la eterna armonía, que sólo puede alcanzarse por la igualdad entre los hombres. Demos a nuestras vidas el sentido fatal y desinteresado de las vidas estelares; liguémonos a un fin único de fraternidad, limpias las almas del egoísmo que engendra el tuyo y el mío, superados los círculos de la avaricia y del robo.



Ramón del Valle-Inclán. Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente, 1926.

Imagen: Oswaldo Guayasamín. El grito III, 1984.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Rosa de Llamas



Claras lejanías... Dunas escampadas...

La luz y la sombra gladiando en el monte.

Tragedia divina de rojas espadas

Y alados mancebos, sobre el horizonte.


El camino blanco, el herrén barroso,

La sombra lejana de uno que camina,

Y en medio del yermo, el perro rabioso,

Terrible el gañido de su sed canina


- ¡No muerdan los canes de la duna ascética

La sombra sombría del que va sin bienes,

El alma en combate, la expresión frenética,

Y el ramo de venas saltante en las sienes!...


En mi senda estabas, mendigo escotero,

Con tu torbellino de acciones y ciencias:

Las rojas blasfemias por pan justiciero,

Y las utopías de nuevas conciencias.


¡Tú fuiste en mi vida una llamarada

Por tu negro verbo de Mateo Morral!

¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada,

Que estalló en las ruedas del Carro Real!...




Ramón del Valle-Inclán. Publicado en la revista Los Aliados, el 20 de junio de 1918.

Imagen: Ricardo Baroja. Aguafuerte de Mateo Morral en la cripta del Buen Suceso el día 3 de junio de 1906.

sábado, 5 de octubre de 2013

La corte de los milagros



Entre tricornios y fusiles, cuerdas de proletarios sospechosos de anarquismo acezaban por todas las carreteras de España: En los páramos y soledades camperas se atribulan con el presentimiento de la muerte: Sus ojos, quemados del sol y del polvo, tienen lumbre de rencores: Aletea su pensamiento en una noche de recelos y penas: Caminan esposados, taciturnos: Cargan escuetos hatillos sobre los hombros, y con miradas de través acechan las dañinas intenciones de los tricornios. Nunca se les autoriza para descansar en poblado: Frecuentemente son conducidos fuera del camino real por tajos de rastrojeras, sendas de olivar y negros pinares de silencio, con huellas de lobos y raposos. Entre luces salen a la vista de algún remoto villorrio de los que todavía tienen cárcel con cadena, cepo para borrachos y blasfemos, y en la plaza el rollo labrado por toscos y barrocos cinceles. En torno del campanario aletean vencejos y murciélagos. Dan un humo azul los tejados. Una guitarra llora penas. El nocturno morado del cielo solemniza las voces y las sombras. Los tricornios se contraseñan en silencio, inician un despliegue sobre los flancos, retroceden de espalda con los fusiles prevenidos, ganan distancia, hacen fuego. Un guardia lleva el parte al villorrio. El alcalde lo convida a unas copas. El secretario, en la misma mesa, moja la pluma en el tintero de asta. Redacta entre dientes: Viéndose esta fuerza agredida por un grupo que intentaba facilitar la fuga de los presos...
El monterilla bebe con el guardia:
—Y menos mal que por esta vez los habéis caído cerca del pueblo.



Ramón del Valle-Inclán. La corte de los milagros. Espasa – Calpe, 2007.
Imagen: Recuento de muertos en Casas Viejas, 1933.

lunes, 15 de julio de 2013

Rosa de sanatorio


Bajo la sensación del cloroformo
me hacen temblar con alarido interno,
la luz de acuario de un jardín moderno
y el amarillo olor del yodoformo. 

Cubista, futurista y estridente,
por el caos febril de la modorra
vuela la sensación, que al fin se borra,
verde mosca, zumbándome en la frente. 

Pasa mis nervios, con gozoso frío,
el arco de lunático violín;
de un sí bemol el transparente pío 

tiembla en la luz acuaria del jardín,
y va mi barca por el ancho río
que separa un confín de otro confín. 



Ramón del Valle-Inclán. Claves líricas. Espasa-Calpe, 1964
Imagen: Zdislav Bekinski. Sin título