los placeres del condenado
se limitan a breves momentos
de felicidad:
como los ojos en la mirada de un perro,
como un cubo de cera,
como un incendio arrasando el ayuntamiento,
el municipio,
el continente,
como el fuego devorando los cabellos
de doncellas y monstruos
y halcones zumbando en los melocotoneros,
el mar entre sus garras,
el Tiempo
borracho y húmedo,
todo quemándose,
todo bien.
Charles Bukowski. Garras del paraíso. Versión: Julio Trujjillo. Selección: Víctor Lacarta. Penguin Random House, 2023.
Imagen: Václav Ryčl

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