sábado, 27 de junio de 2026

La laguna de Tiscapa


 

He estado horas de pie

viendo la Laguna de Tiscapa

mecerse tranquilamente

con una tranquilidad engañosa.

Cuando iba a la escuela

era agradable escaparse de clase

bañarse en la Laguna de Tiscapa.

Chavalos de todas las escuelas de Managua

estaban ahí

bañándose jugando alegres

desafiando a los profesores

a los padres

a la Laguna.

Hasta el apodo de Tiscapero

nos tocó cargar.

Tiscapero era sinónimo de vago

de bruto

de desobediente

en fin de todo lo malo que puede ser un hijo

a los once años.

La laguna tiene remolinos de agua

que jalan

que succionan

que te llevan al centro de la Laguna

y ella se encarga de desaparecerte.

Así hizo con muchos chavalos

vagos

brutos

desobedientes

Tiscaperos al fin y al cabo.

Pero además la Laguna cumplía otras funciones

a la media noche

tiraban al fondo de la Laguna

presos

que morían torturados en los sótanos

de Casa Presidencial.

Y la Laguna amanecía como si nada

con pajaritos volando sobre ella

con mujeres lavando

con chavalos bañándose

y los muertos en el fondo.

 

 

Mario Martínez Caldera. Memorias de caminante. Sultana del Lago, 2020.

Imagen: Susan Meiselas. Still from Reframing History, 2004.

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