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domingo, 30 de noviembre de 2025

[Y a la puesta del sol, / E ao pôr-do-sol,]


 

Y a la puesta del sol,

los vigilantes de la libertad

caminan de puntillas

sobre el mar adoquinado

de cadáveres violetas.

Y a lo lejos,

licuándose,

Idomeni, Lampedusa,

El Tarajal,

irreales.

 

 

E ao pôr-do-sol,

os vigilantes da liberdade

caminham nas pontas dos pés

sobre o mar calcetado

de cadáveres violetas.

E ao longe,

liquefazendo-se,

Idomeni, Lampedusa,

El Tarajal,

irreais.

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Totalitaria, 2021.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: James Nachtwey. Refugiados en Idomeni, 2016.

viernes, 7 de junio de 2024

[Y cuando la basura llegó hasta nuestras puertas, / E quando o lixo chegou às nossas portas,]


 

Y cuando la basura llegó hasta nuestras puertas,

comimos basura.

Y cuando se acabó la basura,

comimos nuestras propias deyecciones.

Cada uno las suyas.

Por aquello de la intolerancia.

 

 

E quando o lixo chegou às nossas portas,

comemos lixo.

E quando se acabou o lixo,

comemos os nossos próprios dejectos.

Cada um os seus.

Por razões da intolerância.

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Totalitaria, 2021.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Misha Gordin

viernes, 10 de mayo de 2024

[A ciento cuarenta kilómetros por hora / A cento e quarenta kilómetros por hora]


 

A ciento cuarenta kilómetros por hora

flotantes coches fúnebres

se cruzan por las autopistas

interminablemente

trasladando ataúdes

de plomo

sobre cuyas tapas

cristos desesperados agitan sus melenas

y cantan baladas de amor

que se pierden en la distancia

entre el polvo acidulado.

 

 

A cento e quarenta kilómetros por hora

flutuantes carros fúnebres

cruzam-se pelas auto-estradas

interminavelmente

transladando ataúdes

de chumbo

sobre cujas tampas

cristos desesperados agitam as suas melenas

e cantam baladas de amor

que se perdem na distância

entre o pó acídulo.

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Totalitaria, 2021.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Graciela Iturbide

viernes, 5 de abril de 2024

[Paseo por lo que una vez fue bosque. / Passeio por aquilo que uma vez foi bosque.]


 

Paseo por lo que una vez fue bosque.

Sigo el rastro de animales extinguidos.

Aspiro el olor de flores desaparecidas.

Oigo el gorjeo de pájaros muertos.

Mis sentidos se niegan

a toda aceptación.

Pero, ahora, ¿en qué puedo

y cómo podría confiar?

 

 

Passeio por aquilo que uma vez foi bosque.

Sigo o rasto de animais extintos.

Aspiro o cheiro de flores desaparecidas.

Oiço o gorjeio de pássaros mortos.

Os meus sentidos negam-se

a toda a aceitação.

Mas, agora, em quem posso

e como poderia confiar?

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Totalitaria, 2021.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: John Fowler. Holy Ghost Panel, 2009.

sábado, 9 de marzo de 2024

LA SIEGA AJENA / A SEGA ALHEIA


 

Y vinieron los zánganos con sus ojos virtuales

donde la luz se astilla

y se deprava,

con sus alas bruñidas de verdad y ponzoña,

su zumbido sintético,

su aguijón

espurio a mataperros.

Y llegaron los zánganos y el cielo

malograba por siempre la inocencia,

y no hubo ya distancias, no hubo asilos,

y la flor del desierto,

y el agua de los valles,

y el cachorro del monte,

y las hijas e hijos de los seres humanos,

se sueñan noche y día en sangre e infrarrojos.

 

yo el verdugo

a la hora precisa en que madura

el polen y comienza la batida

yo el sicario a resguardo

aquí en mi alvéolo

frente a los monitores

donde el matiz no existe ni existe el titubeo

mis ojos palpo que se van pudriendo

 

Y apenas un zumbido, un destello en el aire

y, de repente,

quienes ya son espectros,

quienes ya fosforecen en rojos, amarillos,

en los tonos violáceos que las almas

adquieren cuando son

solo entrañas detrás de una vitrina,

los perros, las acacias, los aljibes, las piedras,

y las hijas e hijos de los seres humanos,

levantan a hurtadillas la mirada,

porque se saben néctar al alcance

y la muerte ya liba,

torpemente volando, los jugos de la tierra,

el polen del destino.

Sueñan en infrarrojos las orquídeas nocturnas,

en irreales ondas de un latido,

en bucles palpitantes de aureolas que crepitan.

 

yo el verdugo

en el sótano hermético

y a la hora precisa en que madura el polen

y mis manos empuñan la palanca

no estoy solo

en las otras celdillas limpiamente

maquinal el enjambre

pasea compra se enamora eleva

sus plegarias conduce su automóvil

recoge la basura no estoy solo

frente a los monitores

donde rastrean mis ojos y se pudren

a cada gota de sangre que destilan

 

Como fuego de azufre que un dios bituminoso

arrojara de golpe cuando el trigo germina,

sumario y arbitrario

el aguijón bastardo surca el cielo.

Negras nubes entonces florecen sin alarmas.

Todo es un objetivo:

las piedras, las acacias, los aljibes, los perros,

y los hijos e hijas de los seres humanos,

declarados hostiles se hacen humo,

se retuercen en sombras desteñidas,

y cualquiera,

más allá o más acá de las pantallas,

cualquiera que respire,

que sueñe en blanco y negro

o sueñe en infrarrojos,

yace muerto en la charca moral que nos ahoga,

desgajado el cordón de sus raíces.

 

como vosotros

yo el verdugo en mi alvéolo

yo el sicario

frente a los monitores donde el matiz no existe

palpo mis ojos que se van pudriendo

y aguardo la venganza

no estoy solo

cuando madura el polen y seguimos

como orquídeas nocturnas soñando en infrarrojos

y adorando postrados la añagaza

frente a los monitores

no estoy solo

no estoy solo

no estoy solo

 

 

A SEGA ALHEIA

 

E vieram os zangões com os seus olhos virtuais

onde a luz se fragmenta

e se perverte,

com as suas asas brilhantes de verdade e peçonha,

o seu zumbido sintético,

o seu aguilhão

espúrio a mata-cães.

E chegaram os zangões e o céu

perdia para sempre a inocência,

e não houve já distâncias, não houve asilos,

e a flor do deserto,

e a água dos vales,

e o cachorro do monte,

e as filhas e filhos dos seres humanos,

sonham-se noite e dia em sangue e infra-vermelhos.

 

eu o verdugo

à hora precisa em que amadurece

o pólen e começa a batida

eu o sicário a resguardo

aqui no meu alvéolo

frente aos monitores

onde o matiz não existe nem existe o titubeio

os meus olhos apalpo pois vão apodrecendo

 

E apenas um zumbido, um relâmpago no ar

e, de repente,

já são espectros,

já fosforecem em vermelhos, amarelos,

nos tons violáceos que as almas

adquirem quando são

só entranhas por detrás de uma vitrina,

os cães, as acácias, as cisternas, as pedras,

e as filhas e filhos dos seres humanos,

levantam furtivamente o olhar,

porque se sabem néctar ao alcance

e a morte já sorve,

torpemente voando, os jugos da terra,

o pólen do destino.

Sonham em infra-vermelhos as orquídeas nocturnas,

em irreais ondas de um latido,

em encaracoladas e palpitantes auréolas que crepitam.

 

eu o verdugo

no sótão hermético

e à hora precisa em que amadurece o pólen

e as minhas mãos empunham a alavanca

não estou só

nos outros alvéolos agilmente

maquinal o enxame

passeia compra enamora-se eleva

as suas súplicas conduzem o seu automóvel

recolhe o lixo não estou só

frente aos monitores

onde rastreiam os meus olhos e apodrecem

a cada gota de sangue que destilam

 

Como fogo de enxofre que um deus betuminoso

atirara com violência quando o trigo germina,

sumário e arbitrário

o aguilhão bastardo sulca o céu.

Negras nuvens então florescem sem alarmes.

Tudo é um objectivo:

as pedras, as acácias, as cisternas, os cães,

e os filhos e filhas dos seres humanos,

declarados hostis fumegam,

retorcem-se em sombras diluidas,

e qualquer um,

mais além ou mais aquém dos ecráns,

qualquer um que respire,

que sonhe a preto e branco

ou sonhe em infra-vermelhos,

jaz morto na charca moral que nos afoga,

desgarrado o cordão das suas raízes.

 

Como vós

eu o verdugo no meu alvéolo

eu o sicário

frente aos monitores d’onde o matiz não existe

apalpo os meus olhos que vão apodrecendo

e aguardo a vingança

não estou sozinho

quando amadurece o pólen e seguimos

como orquídeas nocturnas sonhando em infra--vermelhos

e adorando postrados a negaça

frente aos monitores

não estou só

não estou só

não estou só

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Totalitaria, 2021.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Reuters