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jueves, 13 de mayo de 2021

CO2


 

Respiramos gas, gases

contaminantes, ese aire asfixiado, lo que llaman

efecto invernadero, aunque sea verano

todavía. La culpa y su estertor,

el pecado y la muerte, y la eterna condena

–tanto infierno ya antes–. El horror,

el horror, el corazón

de las tinieblas, del que habló Conrad.

Gangrenada la vista, la alegría y las máscaras

y esa falta de oxígeno. Combustiones oscuras,

emisiones nocivas: para la fe forjaron normas, mansiones,

burkas, ritos, pero la fe es un precipicio

donde caer sin fondo, un rascacielos translúcido

iluminado en la noche. La fe es el sitio ese

que no tiene final, sin adiós

ni despedida. El lugar del amor.

La columna de fuego. La partícula inmensa, por pequeña

que sea, de esta luz en los labios. Es la espina dorsal

de estas vagas palabras.

 

Lo contrario, lo justa-

mente a la inversa de esa opaca

mirada, su palabra temible en un aire

ya sucio. Son

como peces metálicos, boquiabiertos,

ahogándose. Como peces sin agua.

¡Esa falta de oxígeno…!

 

 

Adolfo Cueto. Diverso.es. Visor, 2014.

Imagen: Andréi Shatilov

jueves, 6 de mayo de 2021

SOMOS DEL MESTIZAJE


 

Somos del mestizaje, somos la multitud

del cordón que no acaba. Estamos vivos,

lo sé, porque tu cuerpo

se ha hecho uno conmigo, mi sed tiene la edad

de todas las palabras, en la noche conozco

el sabor de lo múltiple. Mezclamos nuestros nombres

en una misma sangre, nuestras pieles confusas

son ya una carne solo, una misma pulsión

hacia un nuevo destino… Somos del mestizaje, sí,

somos uno y

distintos.

 

 

Adolfo Cueto. Diverso.es. Visor, 2014.

Imagen: Franz Wilhelm Seiwert. Mass, 1931.