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domingo, 24 de mayo de 2026

PATRIA


 

“Dulce et decorum est pro patria mori”

(Horacio)

No sé cuál es mi patria.

Me gustaría conocerla, amarla,

sentir por ella devoción, llevarla

como se lleva una bandera alzada,

como se entona una plegaria,

como se yergue una lámpara,

como se luce alguna joya rara.

Pero es una palabra tan pesada

que hace trizas mi espalda,

no puedo con tan dura carga.

 

Algunos cuentan que es la infancia,

otros llaman su patria a la palabra,

y hay quien dice que el cuerpo de la amada.

Era la mar para el pirata

y la bolsa para el que la idolatra…

A mí cualquier lugar me basta,

cualquier mano de amigo o camarada

para sentirme en casa.

 

Odio el concepto, no me dice nada,

suena a urdida patraña,

a dulce que empalaga,

a estafa,

a mentira que el poderoso clama,

a reducto servil que nos engaña.

 

Muera quien quiera por su patria.

No daría mi vida por salvarla.

 

 

Enrique Gracia Trinidad. Siempre la vida. (Muestra poética). Ars poetica, 2017.

Imagen: Tomasz Alen Kopera. Deserter, 2004.

domingo, 7 de julio de 2024

Ahora en este encuentro


Cuando la fiesta del señor se acaba

 

y empieza la del siervo…

–quizá tan solo un niño sueña con el mar–

cuando ya desoladas las botellas

ofrecen lo que no pudo entrar en las frágiles copas.

 

Ahora es cuando entro en la partida, ahora

es cuando juego mi baza

y abro mi camisa.

 

Ahora,

cuando la noche vino a encamar al hombre del smoking

y la señora del collar y el traje supercaro

es una prostituta,

ahora que las acciones duermen en la banca

y el sereno es un búho taciturno.

 

Vedme bajar del humo de un cigarro o del perfume

de un frasco Made in France que se ha quedado

abierto en la consola.

 

Soy un nocturno pájaro sin sueño, me poso en el alero

de las torres, descubro vuestra noche,

hago de voceador, me infiltro en vuestro lecho

y voy dejando negras pesadillas en los párpados,

en los labios que una vez besaron,

que una vez besaron.

 

Desde las chimeneas sé lo que os ocurre,

desde los altos techos de técnica y lujuria

descubro a las parejas que se aman,

y a los que no saben qué van a comer cuando despierten.

Mi carcajada y mi llanto dibujan escalofríos

en todos los pijamas.

Pienso en mi amor dormido hace algún tiempo,

y en amplios butacones donde vivir no es ningún milagro.

 

Cuando viene la luz arrojo este cansancio

y enciendo un cigarrillo por el mundo.

Alguien me pide fuego y os puedo asegurar que no lo entiendo.

 

 

Enrique Gracia Trinidad. Encuentros. Rialp, 1973.

Imagen: Conrado Santamaría

lunes, 2 de octubre de 2017



 NO




No hay bandera que valga un solo muerto.

No hay fe que se sujete con el crimen.

No hay dios que se merezca un sacrificio.

No hay patria que se gane con mentiras.

No hay futuro que viva sobre el miedo.

No hay tradición que ampare la ignominia.

No hay honor que se lave con la sangre.

No hay razón que requiera la miseria.

No hay paz que se alimente de venganza.

No hay progreso que exija la injusticia.

No hay voz que justifique una mordaza.

No hay justicia que llegue de una herida.

No hay libertad que nazca en la vergüenza.





Enrique Gracia Trinidad. Pentimiento. Sial Ediciones, 2009.

Imagen: Kazimir Malévich. Círculo negro, 1915.