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domingo, 2 de marzo de 2025

LA BIENAVENTURADA


 

Un fórceps de nikelado impecable hundió la blanda cabeza del niño en la locura. Creció deforme, muengo, paralítico. Hombre ya, mira débil y alelado el espacio vacío, mientras le cuelga el labio inferior que jamás ha sentido la cálida moldeadura de las palabras. Emite sonidos raros, se irrita, manoteando con el aire, o se queda quieto como un niño, blusa marinera, los ojos de papalote en lo azul.

La madre, de ojos arruinados por el esfuerzo de sonreírle a toda hora, juega con él, sostiene conversaciones inexplicables, lo carga fingiéndole que es él el que mueve las piernas inválidas, hazaña que le encanta, agarrándolo fuertemente por detrás. Ella tocaba el violín, en otro tiempo, asistía a fiestas y conciertos, alegre y diligente, pero ahora, ¿quién piensa en ausentarse, ni siquiera al fondo de la casa un momento, ante su reclamo incesante? Los movimientos con que sube y baja las escaleras, atiende sin cesar a todo, sirve sin ruido, son ligeros, graciosos, leves.

La hija, sonriente en el retrato, muy bella, se fue al Norte, donde formó familia sana y feliz. El padre trabaja todo el tiempo posible afuera y regresa al hogar, destruido, esforzándose en vano por olvidar que su casa alberga desde hace tantos años, como un pariente que no se quiere ir, a la desgracia.

Pero ella, ella, se mueve en el dolor como un pájaro en el denso ramaje, carga el pesado cuerpo, no desfallece nunca. Lo entiende y sobrentiende. Admira a su pequeño. “Sabe mucho”, “Está contento hoy”, “Está enamorado de usted”, “No quiere que se vaya porque está lloviendo y usted se va a mojar”. Yo miro su cara de esfinge alelada, para mí idéntica siempre, que para ella se irisa con todos los colores: el del sobresalto, el de la pena, el de la malicia, el del goce. Y los dos, como enamorados, como tartamudos, se hablan con las miradas toda la tarde, se asisten, ya no se sabe quién a quién, desposeídos, pequeñitos, tristísimos, felices.

 

Fina García Marruz. Habana del centro, 1997. En El instante raro. (Antología poética). Edición, selección y prólogo: Milena Rodríguez Gutiérrez. Pre-textos, 2010.

Imagen: Roger Ballen

jueves, 20 de febrero de 2025

VERBOS DEFECTIVOS


 

Sí, desde luego,

les falta

la primera persona,

y la segunda,

y hasta la tercera,

o nada más que pueden conjugarse

en el pretérito siempre imperfecto,

desde luego

que, con toda razón

y sin que se sientan,

habrá que considerarlos

defectuosos, absolutamente

indignos

de estar junto a los otros

verbos, que tienen pasado

pero también futuro,

y sobre todo presente,

y que cuentan con todas las personas.

 

 

Fina García Marruz. Nociones elementales y algunas elegías, 1994. En El instante raro. (Antología poética). Edición, selección y prólogo: Milena Rodríguez Gutiérrez. Pre-textos, 2010.

Imagen: Ivan Puni. Katastrophe, 1924.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Cine mudo


 

No es que le falte

el sonido,

es que tiene

el silencio.

 

 

Fina García Marruz. Créditos de Charlot. Letras cubanas, 2002.

Imagen: Charles Chaplin. Easy Street, 1917.