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martes, 21 de marzo de 2023

[El sol. Acaso ardiendo.]


 

El sol. Acaso ardiendo.

En las Termópilas.

Los héroes, sedientos,

orinan en sus cascos.

 

Cual con un casco en la mano

recorriendo la Historia.

 

En la edad romántica, el casco

como un cáliz, alzado.

 

Al final, en las páginas en blanco,

las de los pueblos silenciados,

la tierra esquilmada

y la vergüenza, Cual

agotado, contempla el horizonte.

Pronuncia la palabra hermosura o, mejor,

lo intenta. Intenta pronunciarla.

Lleva el casco a los labios.

 

La orina del héroe se ha secado.

 

 

Chantal Maillard. Hilos seguido de Cual. Tusquets, 2007.

Imagen: Vlady. La victoria trunca, 1972.

sábado, 1 de agosto de 2020

[Mejor no diga nada.]


Mejor no diga nada.

Sería inútil. Ya ha pasado.

Fue una chispa, un instante. Aconteció.

Yo acontecí en ese instante.

Puede que usted también lo hiciera.

Suele ocurrir con los poemas: 

terminan condensándose las formas

en nuestros ojos como el vaho 

sobre un cristal helado;

las formas, con su herida.

Pues quien construye el texto

elige el tono, el escenario,

dispone perspectivas, inventa personajes,

propone sus encuentros, les dicta los impulsos,

pero la herida no, la herida nos precede, 

no inventamos la herida, venimos

a ella y la reconocemos.




Chantal Maillard. Matar a Platón. Tusquets, 2004.

Imagen: Pedro Luis Raota