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miércoles, 20 de septiembre de 2023

POÉTICA-AUTORRETRATO


 

“Los pájaros son un lugar común”

-dijo el discípulo con más cara de idiota.

Y qué si hablo de pájaros, de dientes, de lobos,

de seres enfermos.

Será la atracción de lo

frágil

junto a lo bestia:

                                   yo misma.

El discípulo aún está

contando los versos.

Y así sigue.

 

 

Eva Vaz. Limpieza general. Garvm, 2023.

Imagen: Igor Posner

jueves, 11 de mayo de 2023

EL MAR YA HA ARROJADO A LAS PLAYAS DE CÁDIZ LOS CADÁVERES DE 23 INMIGRANTES


 

“Enseguida daremos más de detalles

De esta formidable tragedia”

Presentador de telediario

25 Octubre 2003

 

Cincuenta. Eran cincuenta,

en una patera.

Una semana después

van apareciendo como tesoros

recién nacidos bajo el mar.

Aparecen como algas anémonas

o corales blancos.

Hermosos.

 

La sal les borró el color.

Embalsamados,

ahora son blancos,

como hermosos nenúfares de carne.

Y europeos.

 

Los tallos de nenúfar

se usan, en el norte de Europa

como alimento.

Y los negros van emergiendo

como nenúfares puros,

blancos y calcáreos

como fósiles del mar.

Sin origen ni documento alguno

que legitime su procedencia.

Se dejan ver en la playa,

tendidos al sol

como ballenas que viajaron

a morir a Disneylandia,

en el limbo de la frontera

entre la vida y la muerte.

Entre el norte y el sur.

Como nenúfares blancos

en las playas de Cádiz.

 

Nunca fueron tan hermosos

para los ojos de un telespectador

que no tiene qué llevarse a la boca

de su conciencia.

 

Los negros van apareciendo

blancos e hinchados

como medusas de ningún sitio.

Como noticias,

entre bocado y bocado.

 

Como “formidables

tragedias”.

 

 

Eva Vaz. Limpieza general. Garvm, 2023.

Imagen: Claude Monet. Nymphéas, 1904.

lunes, 14 de julio de 2014

La historia de la mujer del pituco



Me casé con un

pituco, y

me fui convirtiendo

en un florero vacío.

En la cadena del perro.


Cada vez te pareces más

a ese tío

del periódico,

con su cara

de convenio

y democracia,

con sus ladridos menudos

de chiguagua sin lacitos.


Pero yo te miro

por dentro,

como una sandía

hueca,

como un globo

con cara

de hombre.

Como un hombre

chiquitito y escaso,

débil como el color

del agua y

triste como una madre

muerta.


Yo paseo por tus adentros

y te veo todo

tripas,

embotado en tripas,

kilómetros de tripas

podridas

como mentiras de adulto.


Tu frío me amputa

los sentimientos

y me deja como aquella mujer

que se convirtió

en estatua

de sal

porque su hombre

miró

hacia

atrás.




Eva Vaz. La otra mujer. Celya, 2003.

Imagen: Birgit Jürgenssen. Sin título, 1979.

martes, 30 de julio de 2013

Narcolepsia


No es una desdicha:
es solamente un sueño autoinducido.
Está bueno este sueño,
me gusta el viaje
hasta que caigo donde sea. 

Mi mente se ahoga
como en un limbo de morfina.
No siento. Mi cuerpo es de otra. 

Al día siguiente, el bebé gigante
se despierta y encuentra marcas
del viaje al país de los niños muertos.
No hay drama, soy un pájaro comiendo
migas de pan en el suelo de la casa,
tan fuera de mí como un cliente. 

Yo sé, sí, claro, que no puedo
drogarme tanto,
comer tan poco
y beber así.
Nada me exime de este trastorno.
Pero es un trastorno de juguete. 

Si mi narcolepsia empieza temprano,
mis recuerdos terminan temprano.
Nunca sé cómo me voy
a la cama ni con quién.
Al día siguiente busco rastros
del cortocircuito.
A veces me asusto
pero cada vez menos,
es como jugar a los detectives.
Todos lo hemos hecho, ¿no? 

Pero sois jueces implacables,
vosotros y vuestros consejos.
Que, sí, que estoy capacitada para vivir.
¡Qué pensabais, malditos perros viejos,
saboreando mi desdicha!
Esto mío es una mancha:
un poco de sangre,
la saliva de un beso,
un lunar:
O un tumor diminuto. 

Y yo ya sé los resortes de la histeria
y sé vivir entre bisagras.
¡Dejar de darme consejos!
Yo no os los pedí. No es un escándalo.
Y sí, me estoy envenenando, y qué,
posiblemente muera más tarde
que vosotros. 

Y seguramente de lo mismo. 



Eva Vaz. Ruido de venenos. Crecida, 2013.
Imagen: Leonora Carrington. Adieu Ammenotep, 1960