Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel García Argüez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel García Argüez. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2026

MENÚ DEL DÍA


 

Construimos los enormes andamiajes de la noche beso a beso.

Pero luego, de mañana, volvemos al redil de la codicia.

 

De noche, si soñamos, las cosas nos hablan sin tapujos.

De día, la mentira anida en nuestras casas.

 

Se sabe que de noche los gatos son más libres.

De día, espera el perro a su amo y su cadena.

 

De noche, las estrellas nos recuerdan la luz primigenia.

Las linternas del día siempre ciegan, nunca alumbran.

 

De noche, los que duermen susurran hacia dentro.

De día, sólo gritan.

 

De noche, refulgimos.

De día, somos óxidos.

 

 

Miguel Ángel García Argüez. En Voces del Extremo. Antología 1999-2011. VV. AA. Coordinador: Antonio Orihuela. Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, 2011.

Imagen: Conrad Felixmüller. Kohlenbergarbeiter, 1920.

martes, 12 de noviembre de 2019

El amor en los tiempos del cólera


Parece el mundo entero estar de caza.

Escúchales ahí fuera:

la gente deambulando por la calle

con el corazón lleno de armas cargadas

y el sudor de la bilis que les hierve

en la cabeza y la garganta.

Van siguiendo la hilera que ha trazado la metralla,

el olor de las cosas heridas, el rastro luminoso

de las risas y la gente que se besa.

Todos quieren por lo visto

colgar en las paredes de sus celdas

las cabezas de los pájaros, el trofeo disecado

de algún cuerpo enamorado.

Llevan jaulas para encerrar la lluvia

y redes donde atrapan mariposas

y tanques y dinero y palabras como arañas afiladas

y máquinas enormes que congelan los sueños.

Vienen locos bufando como trenes hambrientos,

hinchados por la ira y por el miedo.

Llevan nombres escritos en sus listas

y husmean las aceras y acechan las esquinas

y atisban a través de las ventanas

para ver lo que hay dentro de tu casa.

Nos rondan, nos acechan.

Y más tarde o más temprano

lograrán acorralarnos.


Te quiero pero apenas tengo tiempo de decirlo.

Ya se ha abierto la veda.

Han puesto un alto precio a nuestra dicha

y el cronómetro torvo de la muerte

nos viene, dueña mía,

pisando los talones.





Miguel Ángel García Argüez. De La Venus del Gran Poder. En Negra flama. Poesía antagonista en el estado español. SOV de la CNT de Jaén, 2013.

Imagen: Lutz Friedel. Águila (Los hermanos), 1989.

jueves, 8 de noviembre de 2018

VISIÓN DE LA MÁQUINA


Las cadenas enormes del mundo

se han puesto en movimiento.


Están los engranajes crujiendo de la fuerza:

motores que se crispan, cigüeñales que tiritan,

clavijas, hierros, bielas, correas, combustible,

palancas, transistores, circuitos integrados,

aceite requemado sobre las manivelas,

los ejes oxidados, los renegridos cables,

el decrépito aparato de la historia

funcionando de nuevo a todo gas.


Se ha puesto en marcha el odio


¡Cómo tiemblan los montes y la gente,

los campos indefensos y las cosas,

el mar, la luna, el cielo, el aire, el sol!

¡Todo el cosmos tirita y se estremece

al ver la enorme máquina sin freno de la muerte!


Pero este mecanismo no puede durar tanto,

no puede ya este anómalo artilugio

seguir así por mucho tiempo más.


Observa su interior, asoma tu cabeza y mírale:

su oxígeno se acaba, las fricciones enferman

su viejo corazón de alambre eléctrico.


¿Lo ves?


                        Se está muriendo.


Está la resistencia al rojo vivo.






Miguel Ángel García Argüez. En Once poetas críticos en la poesía española reciente. Coord. Enrique Falcón. Baile del Sol, 2007.

Imagen: David Plunkert

martes, 15 de septiembre de 2015

After hours



Ser y ser y ser

            Hay que ser


Aunque haya que partirse las sienes

            Como parte la piedra el envite de las olas

Aunque rebose por las ventanas de los hospitales

            La sangre de los moribundos

Aunque todo lo que olamos

            Sea el salario, la sentencia, el delirio o el napalm


Ser y ser y ser

A pesar de lo que oigas

A pesar de lo que digan

A pesar de lo que leas

            Hay que ser


Dejad que los dioses se acerquen a nosotros

Somos cajas de zapatos sin zapatos

Tan abrigados caminamos por la calle

            Acorazados contra el frío de la cosas

            Que no hay apenas forma de tocarnos la carne

Enormes icebergs a la deriva

Flotando a media noche en la ciudad

Y aunque muy bien no sepamos qué es lo que hay que ser

            Hay que ser


Arrecia a esta hora un temporal de huesos astillados

De vientres y de arterias y de hígados y pelos

De intestinos y de bocas

De brazos y de pechos y de cuerpos


Pero a pesar de todo

            Hay que ser y ser

            Hay que ser


No nos queda otra salida

No nos queda otro dilema


¡Ser y no ser!


            He ahí la certeza




Miguel Ángel García Argüez. Danza caníbal. Germanía, 2012.

Imagen: Robert Doisneau. Lección de bici, 1961.