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viernes, 22 de agosto de 2025

LA CASA CERRADA / A CASA FECHADA


 

Esta casa cerrada tantos años

donde el aire no corre y huele a moho

y a fermento y a estrago,

y es el polvo la flor de la carcoma,

y tan viciado y tan enrarecido

está el eco en tinieblas

de las voces que alguna vez sonaron

que es muy duro, sangriento, el respirar.

Esta casa en derrumbe y habitada

por el rencor sin fraude

en cada cuarto, en cada

hondo rincón, en cada desconchado,

donde supura el agrio

afán de la inocencia y su materia

gastada por el miedo y los despojos

de la vergüenza herida.

Esta casa sin camino ni altar

ni tiempo ni esperanza,

puesta en abismo en medio de este pueblo

donde nada se cría, salvo el dócil

estertor de la piedra y el sudario

de la bruma en suspenso.

¿Qué vendaval, qué noche enfurecida

de qué próximo año,

arrancará de golpe

la herrumbre de los goznes

y abatirá las tablas

antiguas que condenan

las puertas y ventanas? ¿Qué aire vivo

aventará por fin el polvo muerto,

tanta miseria indigna,

y tanto hedor de tanta podredumbre?

 

 

A CASA FECHADA

 

Esta casa fechada tantos anos

onde o ar não corre e cheira a mofo

e a fermento e a estrago,

e é o pó a flor do caruncho,

e tão viciado e tão enrarecido

está o eco em brumas

das vozes que alguma vez soaram

que é muito forte, sangrento, o respirar.

Esta casa em demolição e habitada

pelo rancor sem fraude

em cada quarto, em cada recanto

mais recôndito, em cada parede mutilada,

onde verte pus a amarga

sofreguidão da inocência e a sua matéria

desgastada pelo medo e os despojos

da vergonha ferida.

Esta casa sem caminho nem altar

nem tempo nem esperança,

posta em abismo no meio deste povo

onde nada se cria, salvo o dócil

estertor da piedra e o sudário

da bruma em suspenso.

Que vendaval, que noite enfurecida

de que próximo ano,

arrancará de uma só vez

a ferrugem das dobradiças

e abaterá as tábuas

antigas que condenam

as portas e janelas? ¿Que ar vivo

aventará por fin o pó morto,

tanta miséria indigna,

e tanto fedor de tanta podridão?

 

 

Conrado Santamaría Bastida. La noche ardida, 2017.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Manuel Álvarez Bravo

viernes, 11 de octubre de 2024

CON BARRO OTRA ESPERANZA / COM BARRO OUTRA ESPERANÇA


 

Cuando el cálculo ha muerto

tras una vida en nada,

y la geometría del amor,

triste conciencia,

se hizo rota veranda donde asoma

el pánico su rostro extraviado

-a lo lejos, un páramo en ceniza,

derribadas estrellas, derrelictos,

duras migas de pan como palabras

olvidadas del tiempo, ya sin uso,

que no llevan a casa-, ¿qué nos queda,

mi amor, salvo este adobe

en ruinas, que ahora toco y se deshace

crujiendo entre mis manos, aventando

la pureza de tantas lluvias idas,

de tantos soles nuestros? ¿Qué nos queda

salvo esta tarde

penúltima de invierno ya sin nieve

y sin fábula?

                        Alárgame tu mano,

compañera,

y, en silencio y sin queja,

acaricia esta arena con tu arena,

tu agua con mi agua,

hasta formar de nuevo con barro otra esperanza,

antes que el vendaval del olvido nos disperse.

 

 

COM BARRO OUTRA ESPERANÇA

 

Quando o cálculo morreu

após uma vida de nada,

e a geometria do amor,

triste consciência,

fez-se rota varanda onde assoma

o pânico o seu rosto extraviado

– ao longe, um páramo em cinza,

derrubadas estrelas, destroços,

duras migas de pão como palavras

esquecidas do tempo, já sem uso,

que não levam a casa – que nos resta,

meu amor, a não ser este adobe

em ruinas, que agora toco e se desfaz

estaladiço entre as minhas mãos, aventando

a pureza de tantas chuvas idas,

de tantos sóis nossos? Que nos resta

a não ser esta tarde

penúltima de inverno já sem neve

e sem fábula?

                        Larga-me da mão,

companheira,

e, em silêncio e sem queixa,

acaricia esta areia com a tua areia,

a tua água com a minha água,

até formar de novo com barro outra esperança,

antes que o vendaval do esquecimento nos disperse.

 

 

Conrado Santamaría Bastida. La noche ardida, 2017.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Ana Mendieta. Sin título, Serie Silueta, 1977.

viernes, 29 de diciembre de 2023

ME OFRECES SIEMPRE DUDAS / OFERECES-ME SEMPRE DÚVIDAS


 

Para Amalia, con toda certeza

 

Quizás no quede nadie más allá de la noche,

quizás las vestiduras se rasgan en silencio,

quizás las amapolas han sido siempre sangre.

 

Me ofreces siempre dudas como quien da un abrazo,

un abrazo tendido en el andén desierto,

el tren en la distancia, la maleta olvidada.

 

Me ofreces siempre dudas como si fuera un ramo

de flores luminosas en la niebla del puerto,

el barco en la distancia, la sirena sonando.

 

Me ofreces siempre dudas,

y yo te lo agradezco

y me quedo contigo a construir la casa

e hincar nuestra bandera cuando cubramos aguas,

para que el viento tenga colores donde asirse.

 

Me ofreces siempre dudas como quien da sustento,

como quien da horizonte al viajero esperado.


 

OFERECES-ME SEMPRE DÚVIDAS

 

Para a Amália, com toda a certeza

 

Talvez não reste ninguém para além da noite,

talvez as vestimentas se rasguem em silêncio,

talvez as papoilas tenham sido sempre sangue.

 

Ofereces-me sempre dúvidas como quem dá um abraço,

um abraço estendido no passeio deserto,

o comboio na distância, a mala esquecida.

 

Ofereces-me sempre dúvidas como se fosse um ramo

de flores luminosas na névoa do porto,

o barco na distância, a sirene soando.

 

Ofereces-me sempre dúvidas,

e eu agradeço-te

e fico contigo a construir a casa

e a fincar a nossa bandeira quando a cobrirmos,

para que o vento tenha cores onde se agarrar.

 

Ofereces-me sempre dúvidas como quem dá sustento,

como quem dá horizonte ao viajante esperado.

 

 

Conrado Santamaría Bastida. La noche ardida, 2017.  En Y no cejar / E nâo recuar. Antología (2011-2021). Traducción Carlos d`Abreu. Caraba Ibérica, 2022.

Imagen: Vincent van Gogh. La noche estrellada, 1889.

viernes, 23 de marzo de 2018

A tenebris lux



La noche,

su justicia sedienta, su alarido

tenaz y su combate,

tierna escarcha de luz,

me cala hasta los huesos y me enciende

como una antorcha de rocío

en las tinieblas,

fosforescencia en pugna, carne al rojo

de amor a la procura

de un suelo más humano, más

jugoso y veraz, donde,

si alguna vez me extingo, siga

mi ceniza por siempre

brillando, rezumando

en paz y fecundando, callada,

satisfecha su sed,

una materia nueva diamantina.





Conrado Santamaría. La noche ardida. Ruleta Rusa, 2017.

Imagen: Angela Bacon-Kidwell. Until the Veil was Torn, 2014.