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sábado, 18 de octubre de 2025

[La basura diaria]


 

La basura diaria

que de los hombres queda

sobre mis sentimientos

y mis sentidos pesa.

 

Es la triste basura

de los turbios deseos,

de las pasiones turbias.

 

 

Miguel Hernández. Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941.

Imagen: Edgar Ende

domingo, 26 de febrero de 2023

[Troncos de soledad,]


 

Troncos de soledad,

barrancos de tristeza

donde rompo a llorar.

 

 

Miguel Hernández. Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941.

Imagen: Paul Nash. We are Making a New World, 1918.

jueves, 27 de enero de 2022

CANCIÓN PRIMERA


 

Se ha retirado al campo

al ver abalanzarse

crispadamente al hombre.

 

¡Qué abismo entre el olivo

y el hombre se descubre!

 

El animal que canta:

el animal que puede

llorar y echar raíces,

rememoró sus garras.

 

Garras que revestía

de suavidad y flores,

pero que, al fin, desnuda

en toda su crueldad.

 

Crepitan en mis manos.

Aparta de ellas, hijo.

Estoy dispuesto a hundirlas,

dispuesto a proyectarlas

sobre tu carne leve.

 

He regresado al tigre.

Aparta o te destrozo.

 

Hoy el amor es muerte,

y el hombre acecha al hombre.

 

 

Miguel Hernández. El hombre acecha, 1937-1938.

Imagen: Lee Miller. Colonia, 1945.

viernes, 24 de julio de 2020

[Bocas de ira.]


Bocas de ira.

Ojos de acecho.

Perros aullando.

Perros y perros.

Todo baldío.

Todo reseco.


Cuerpos y campos,

cuerpos y cuerpos.

¡Qué mal camino,

qué ceniciento!

¡Corazón tuyo,

fértil y tierno!




Miguel Hernández. Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941.

Imagen: Béla Tarr. Kárhozat (La condena), 1988.

jueves, 18 de octubre de 2018

EL TREN DE LOS HERIDOS


Silencio que naufraga en el silencio

de las bocas cerradas de la noche.

No cesa de callar ni atravesado.

Habla el lenguaje ahogado de los muertos.


Silencio.


Abre caminos de algodón profundo,

amordaza las ruedas, los relojes,

detén la voz del mar, de la paloma:

emociona la noche de los sueños.


Silencio.


El tren lluvioso de la sangre suelta,

el frágil tren de los que se desangran,

el silencio, el doloroso, el pálido,

el tren callado de los sufrimientos.


Silencio.


Tren de la palidez mortal que asciende:

la palidez reviste las cabezas,

el ¡ay! la voz, el corazón, la tierra,

el corazón de los que malhirieron.


Silencio.


Van derramando piernas, brazos, ojos,

van arrojando por el tren pedazos.

Pasan dejando rastros de amargura,

otra vía láctea de estelares miembros.


Silencio.


Ronco tren desmayado, enrojecido:

agoniza el carbón, suspira el humo,

y maternal la máquina suspira,

avanza como largo desaliento.


Silencio.


Detenerse quisiera bajo un túnel

la larga madre, sollozar tendida.

No hay estaciones donde detenerse,

si no es el hospital, si no es el pecho.


Para vivir, con un pedazo basta:

en un rincón de carne cabe un hombre.

Un dedo sólo, un trozo sólo de ala

alza el vuelo total de todo cuerpo.


Silencio.


Detened ese tren agonizante

que nunca acaba de cruzar la noche.

Y se queda descalzo hasta el caballo,

y enarena los cascos y el aliento.





Miguel Hernández. El hombre acecha, 1937-1938.

Imagen: Lars von Trier. Europa, 1991.