Una plaza en Bruselas:
sobre un caballo negro
de bronce,
a horcajadas, con aplomo,
la estatua de Leopoldo,
el genocida rey de Bélgica
y del Congo
y de la muerte
magnate,
albañil,
apóstol.
Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.
Imagen: AP
Una plaza en Bruselas:
sobre un caballo negro
de bronce,
a horcajadas, con aplomo,
la estatua de Leopoldo,
el genocida rey de Bélgica
y del Congo
y de la muerte
magnate,
albañil,
apóstol.
Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.
Imagen: AP
Narciso 5G,
en am' freneza
de via surekrane
spegula bildo
– ho!, kiu floro
anstataŭ vi burĝonos
atesti vian blindon?Al final he aprendido
a mentirme a mí y a todos los demás
sobre el mundo, sobre la vida y sobre uno mismo.
He constatado que puedo ser
mezquino, cobarde, hipócrita
pero ¿a quién contárselo?
¿Y para qué? Es algo que todos ya sabíamos,
nuestra gran mentira compartida,
el pacto de mutismo.
Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.
Imagen: Weaver Hawkins. Another day, 1954.
La revolución no será televisada.
Gil Scott-Heron
ocurrirá de improviso
se derrumbarán las pirámides de acero
algunos volverán a tallar un arado de piedra
o quizás tan sólo un arma de piedra
la gente mencionará las muchas muertes, las muchas pérdidas
pero nadie lo llamará revolución
la revolución nadie la traerá como una antorcha
llegará sin pioneros
una mañana
la gran interrupción.
Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.
Imagen: Andréi Shatilov