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jueves, 30 de enero de 2025

LAS FEAS PALABRAS


 

En la garganta de un beodo muerto

se quedan las palabras que despreció la poesía.

 

Yo las rescato con manos de fantasma

con manos piadosas es decir

ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad

de su propia experiencia.

 

Furtivamente os las abandono:

feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas

babeantes sobre su desnudez deforme

los dientes y los párpados apretados esperando el bofetón.

 

Amadlas también os digo. Reñid a la poesía

la limpidez de su regazo.

Dotadlas de biografía ilustre.

Limpiadles la fiebre de la frente

y rodeadlas de serenas frescuras

para que participen también de nuestra fiesta.

 

 

Roque Dalton. El turno del ofendido, 1962. En Antología. Visor, 2000.

Imagen: Roger Ballen

martes, 8 de octubre de 2024

Descubrimiento del Guernica


 

El toro impávido ante la lengua de los muertos

la muerte derramada bajo los cascos implacables

la impiedad del caballo entre el dolor de las lámparas

y el amor mío por el sueño deslumbrado de pronto por el remordimiento.

 

 

Roque Dalton. Los testimonios. Prólogo: Jorge Majfud. Baile del Sol, 2008.

Imagen: Equipo Crónica. Guernica, 1971.

lunes, 13 de junio de 2022

POR QUÉ ESCRIBIMOS


 

Uno hace versos y ama

la extraña risa de los niños,

el subsuelo del hombre

que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,

la instauración de la alegría

que profetiza el humo de las fábricas.

 

Uno tiene en las manos un pequeño país,

horribles fechas,

muertos como cuchillos exigentes,

obispos venenosos,

inmensos jóvenes de pie

sin más edad que la esperanza,

rebeldes panaderas con más poder que un lirio,

sastres como la vida,

páginas, novias,

esporádico pan, hijos enfermos,

abogados traidores

nietos de la sentencia y lo que fueron,

bodas desperdiciadas de impotente varón,

madre, pupilas, puentes,

rotas fotografías y programas.

 

Uno se va a morir,

mañana,

un año,

un mes sin pétalos dormidos;

disperso va a quedar bajo la tierra

y vendrán nuevos hombres

pidiendo panoramas.

 

Preguntarán qué fuimos,

quiénes con llamas puras les antecedieron,

a quiénes maldecir con el recuerdo.

 

Bien.

Eso hacemos:

custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

 

 

Roque Dalton. La ventana en el rostro, 1963. En Antología. Selección y prólogo de Mario Benedetti. Visor, 2000.

Imagen: Nikolái Kasatkin. Dibuja en el suelo. Estudio para el cuadro Periódico mural,  1926-1927.

sábado, 4 de diciembre de 2021

Diciembre


 

Súbdito de tus grandes venas de asfalto

súbdito de injurias secretas de injurias

no anunciadas ni por la voz hundida que me queda

sojuzgado como un animal polvoriento

el corazón vigilado por un hosco gendarme bajo la lluvia

perdido –eso es– perdido entre tus baratijas

entre tus vencedores utensilios

tus slogans que imprecan contra la derrota

pero que no calman mi hambre

mi hambre –anodina quizás– de hombre pobre

mi hambre de dientes y barriga y frío

y de llanto cordial cuando lo que se necesita es una piedra.

 

Así camino en estos días de ciega cerradura

mordisqueando el frío que no alivian los mitos

ni la solemnidad de la niebla:

mis huesos en el Parque España

admiten comparaciones con la soledad

el abandono es mi propia casa

y lo que necesita –no lo olvido– es una piedra.

 

Hasta el rango del último cobre

me niega la aptitud de pastor severo

para qué engañarse –dicen– con las excusas de albos sueños

para qué preparar el amanecer desde ahora

en que ya tenemos bastante con temblar.

 

Así camino México el último de tus heridos soy

el último de los que se amontonan sobre tus alcantarillas

buscando un vientre cálido para no ver pasar la rabia.

 

Y lo que se necesita es una piedra.

 

 

Roque Dalton. Los testimonios. Prólogo: Jorge Majfud. Baile del Sol, 2008.

Imagen: Don McCullin

miércoles, 6 de mayo de 2020

DE NUEVO ACERCA DE LAS CONTRADICCIONES EN EL SENO DE LA POESÍA


Nuestra poesía es más puta que nuestra democracia

con sus párpados puede corromper a la juventud

trompeta de burdel sonada hacia el horizonte

a lomos de una vaca a punto de desintegrarse

pero ducha en el póker de los siglos


Cristo con bello chaleco de jazzista

clavado químicamente a su propio milagro

el poeta simulará una espléndida mudez

pensando que tan sólo la ciudad es náufraga


Rezo a tu tempestad imploro

suplico cara a cara por tu tempestad

gozne justo de goce flete de oro

hacia el desierto que clama por la sal


Crema de lástima emboscada flagrante

todo esto es sólo una erizante broma

cuando no lloras eres espantoso

como un payaso de caucho descolorido por la corriente


La poesía es el cubo de leche de burra

donde cayó la estrella por quienes todos preguntan


Otra jugarreta de la locura

y perdería mi puesto de centinela formidable

cayendo como la lengua de un ahorcado

hasta una jaula llena de lobos frágiles


Una erizante broma nada más

emboscada flagrante

puta poesía para simular




Roque Dalton. Un libro levemente odioso, 1970-1972. En Antología. Visor, 2000. Selección y prólogo de Mario Benedetti.

Imagen: Arturo Rivera