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domingo, 4 de enero de 2026

SON VENEZOLANO


 

Con mi tres  o con su cuatro,

cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño.

 

—Canto en Cuba y Venezuela,

y una canción se me sale:

¡qué petróleo tan amargo,

caramba,

ay, qué amargo este petróleo,

caramba,

que a azúcar cubano sabe!

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—La misma mano extranjera

que está sobre mi bandera,

la estoy mirando en La Habana:

¡pobre bandera cubana,

cubana o venezolana,

con esa mano extranjera,

inglesa o americana

mandándonos desde fuera!

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—Zamora, véngase acá,

tráigase sus huesos juntos,

y dejando a los difuntos

camine y despierte ya.

Aquí este bojote está

muy parecido al sesenta:

el que puede, se calienta,

el que no, se pone a enfriar,

y a la hora de contar

todos enredan la cuenta.

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—Ando a pie, bebo parado,

me buscan cuando hago falta,

y mi cobija es tan alta

que duermo sobre ella echado.

Éste es mi canto cerrado,

que en vez de cantar recito;

ahora lo digo pasito,

porque es cosa suya y mía,

pero así que llegue el día,

en vez de cantar, ¡lo grito!

 

¡Grite, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

 

Nicolás Guillén. El son entero / Canto para soldados y sones para turistas. Losada, 2005.

Imagen: Monero Rapé

martes, 7 de octubre de 2025

El hambre


 

Esta es el hambre. Un animal

todo colmillo y ojo.

Nadie lo engaña ni distrae.

No se harta en una mesa.

No se contenta

con un almuerzo o una cena.

Anuncia siempre sangre.

Ruge como león, aprieta como boa,

piensa como persona.

 

El ejemplar que aquí se ofrece

fue cazado en la India (Suburbios de Bombay),

pero existe en estado más o menos salvaje

en otras muchas partes.

 

No acercarse.

 

 

Nicolás Guillén. El gran Zoo, 1967. En Poesía social y revolucionaria del Siglo XX. Selección y notas: Jorge Brega.

Imagen: Käthe Kollwitz. Hambre, 1922.

miércoles, 22 de junio de 2022

Pequeña letanía grotesca en la muerte del senador Mc Carthy


 

He aquí al senador McCarthy,

muerto en su cama de muerte,

flanqueado por cuatro monos;

he aquí al senador McMono,

muerto en su cama de Carthy,

flanqueado por cuatro buitres;

he aquí al senador McBuitre,

muerto en su cama de mono,

flanqueado por cuatro yeguas:

he aquí al senador McYegua,

muerto en su cama de buitre,

flanqueado por cuatro ranas:

            McCarthy Carthy.

 

He aquí al senador McDogo,

muerto en su cama de aullidos,

flanqueado por cuatro gangsters;

he aquí al senador McGanster,

muerto en su cama de dogo,

flanqueado por cuatro gritos;

he aquí al senador McGrito,

muerto en su cama de gangster,

flanqueado por cuatro plomos;

he aquí al senador McPlomo,

muerto en su cama de gritos,

flanqueado por cuatro esputos:

            McCarthy Carthy.

 

He aquí al senador McBomba,

muerto en su cama de injurias,

flanqueado por cuatro cerdos;

he aquí al senador McCerdo,

muerto en su cama de bombas,

flanqueado por cuatro lenguas;

he aquí al senador McLengua,

muerto en su cama de cerdo,

flanqueado por cuatro víboras;

he aquí al senador McVíbora,

muerto en su cama de lenguas,

flanqueado por cuatro búhos:

            McCarthy Carthy.

 

He aquí al senador McCarthy.

            McCarthy muerto,

            muerto McCarthy,

            bien muerto y muerto,

            amén.

 

 

Nicolás Guillén. La paloma de vuelo popular. Losada, 2005.

Imagen: Autoría sin identificar

domingo, 15 de mayo de 2022

El banderón


 

Como un puñal, como un arpón,

el banderón americano

en tu costado de carbón.

Sucio de sangre el banderón.

Un yanqui allí, látigo en mano.

 

En la sombría plantación

donde tu voz alzas en vano

y te exprimen el corazón,

sé que sofoca tu canción

un yanqui allí, látigo en mano.

 

Sé de la bala en el pulmón

y del capitán inhumano

y de la nocturna prisión.

Arde el violento barracón.

Un yanqui allí, látigo en mano.

 

Rojo desciende de su avión

mister Smith, un cuadrumano

de la selva de Guasintón.

Hay coctel en la legación.

Un yanqui allí, látigo en mano.

 

Será tal vez una ilusión,

tal vez será un ensueño vano,

mas veo rodar el banderón

y arder al viento tu canción,

puesta en el mástil por tu mano.

 

 

Nicolás Guillén. La paloma de vuelo popular. Losada, 2005.

Imagen: Barbara Kruger