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viernes, 1 de noviembre de 2019

PON, PON


Pon, pon.

                           
Abrid las ventanas,

que llegan las flores

preñando de olores

tardes y mañanas.


Pon, pon.

Abrid vuestras manos  

al sol que se crece,

al ave que mece

juncos y manzanos.


Pon, pon.

Abrid las pupilas 

a la nueva aurora

que brilla y que dora

a las nuevas perlas.


Pon, pon.

Abrid corazones

a las alegrías

y a las rebeldías

que dan las razones.


Pon, pon.

Abrid vuestras mentes

a la primavera,

al niño que nace

y al que se despierta,

al que sueña un mundo

de puertas abiertas,

al que da su mano 

al hermano ausente,

al que por vivir 

viaja en la patera

de un mundo que muere

a otro que despierta.

           
Pon, pon, pon, pon
          
Abrid…Abrid….Abrid, 

abrid vuestras mentes.





Rufino Hernández. Veredas y regatos. El Perdigón, 2019.

Imagen: David Hockney. Dancers VII, 2014.

jueves, 25 de abril de 2019

SU CESTA


Con su cesta de mimbre,

torrezno y cocido,

con su cesta de mimbre,

botella de vino,

con su cesta de mimbre,

montado en pollino,

con su cesta de mimbre,

cantar y camino,

con su cesta de mimbre,

y solo diez años,

con su cesta de mimbre,

Reales abajo,

con su cesta de mimbre,

comida y merienda,

con su cesta de mimbre,

camino de Vegas,

con su cesta de mimbre,

su padre le espera,

con su cesta de mimbre,

y con su voz reseca.





Rufino Hernández. Veredas y regatos. El Perdigón, 2019.

Imagen: Jean Gaumy. Deleitosa, 1982.

domingo, 3 de febrero de 2019

DE TANTO PODER


De tanto poder 

se murió de frío,

de tanto placer 

se murió de hiel.


No pudo ser.


De tanto comer 

se murió de hambre,

de tanto beber 

se murió de sed.


No pudo ser.


Se murió de frío,

se murió de hiel,

se murió de hambre,

se murió de sed.





Rufino Hernández. Veredas y regatos. El Perdigón, 2019.

Robert Frank. City Fathers -- Hoboken, New Jersey, 1955-56.

sábado, 20 de mayo de 2017

TITIRITEROS



Con el mundo en sus melenas,

sumergidos con muñecos,

susurran, bailan, sueñan, cantan

en la plazuela del pueblo.

Son coros de marionetas

encontradas en desguaces,

sacadas de las cunetas,

reconvertidas en vidas

que hablan de sus miserias,

sus anhelos, sus mañanas,

con sus ninfas y sirenas.


En el fondo del teatrillo

se revelan los muñecos:

la bruja se ha vuelto guapa

y el príncipe un avariento,

la monja secuestra niños,

la poli culpa a los buenos

y el juez es un pendenciero.

Detrás de las bambalinas

sonando están los panderos

y en el tejado de enfrente

vigilan los buitres negros.


Los buitres alzan su vuelo

con sus cantos de carroña

ante un nuevo lodazal

donde sobran ambiciones,

donde reina falsedad.

Delante de su teatrillo

cantaba el titiritero

añorando su regazo,

soñando su mundo nuevo,

sin saber que la jauría

buscando estaba su encierro.






Rufino Hernández. En Haciendo, haciendo. Once maneras de mirar de frente. El Perdigón, 2017.

Imagen: Títeres desde Abajo. La Bruja y Don Cristóbal.