miércoles, 22 de octubre de 2014

OH DESASTROSO ASUNTO



Y para contaros en pocas palabras las muchas razones
que aquí me conducen, sabed que he venido para
pedir justicia por un asesinato
                                               -Cyrano de Bergerac-

La resistencia se organiza en todas las frentes puras
                                               -Tristan Tzara-


                                       A

                        EDGAR ALLAN POE


Hemos perdido el rumbo de la Historia


Las ratas permanecen en el barco


Oh tú habitante

desesperado de este siglo


Contempla el paso del Destino


Asiste a la victoria de los bárbaros




José Mª Álvarez. Museo de cera. La gaya ciencia, 1974.

Imagen: Inge Morath. Mrs Evelegh Nash. Londres, 1953.

martes, 21 de octubre de 2014

A un tirano



Venía por aquí, aún sin entorchados:

con abrigo de paño; taciturno, cargado de hombros.

Luego, cuando arrestó a los asiduos del café,

poniendo fin a la cultura entera,

dio la impresión de estar vengándose (no de los clientes,

sino del Tiempo) por la pobreza, las humillaciones,

tanto café, tan malo, el tedio y las batallas

al veintiuno que perdía siempre.


Y el Tiempo encajó la venganza.

El local está lleno, ahora; carcajadas,

discos atronadores. Pero antes de sentarse

tiene uno el impulso de mirar en torno.

Plástico todo, niquelados, nada que guste;

y los pasteles saben a bromuro.

De vez en cuando, antes del cierre, a la salida del teatro,

se da una vuelta por aquí, pero sin pompa.


Todos se levantan al verlo entrar.

Unos por obligación y otros por gusto.

Con un gesto cansino de la mano

devuelve su sosiego a la noche.

Se toma su café -mejor que entonces-

y, bien acomodado en el sillón, mordisquea

una pasta tan rica, que los muertos

no gritan “¡oh!” porque no resucitan.


1972



Joseph Brodsky. Parte de la oración y otros poemas. Versal, 1991. Traducción: Amaya Lacasa y Ramón Buenaventura.

Imagen: George Grosz. Traficantes de brillantes, 1920.

lunes, 20 de octubre de 2014

Perra vida



Despreciamos al perro por dejarse

domesticar y ser obediente.

Llenamos de rencor el sustantivo perro

para insultarnos. Y una muerte indigna

es morir como un perro.


Sin embargo los perros miran y oyen

lo que no vemos ni escuchamos.

A falta de lenguaje

(o eso creemos)

poseen un don que ciertamente nos falta.

Y sin duda piensan y saben.


En consecuencia,

resulta muy probable que nos desprecien

por nuestra necesidad de buscar amos

y nuestro voto de obediencia al más fuerte.




José Emilio Pacheco. Ciudad de la memoria (1986-1989). En Los trabajos del mar. Poesía IV (1979-1989). Visor, 2014.

Imagen: Loukanikós. Atenas, 2011.

martes, 14 de octubre de 2014

[Érase una vez - contaron]



Érase una vez - contaron

a mi niñez sin problemas -

un señor muy bondadoso

que era el amo de esta tierra.

Todo le pertenecía:

las hormigas, las estrellas,

los trigales y los hombres,

sus vidas y sus haciendas.

Y el señor era tan bueno,

y era tanta la obediencia

de los que a sus pies vivían,

que nunca usó de su fuerza

contra su pueblo, ni nunca

bebió más sangre de aquélla

que estrictamente calmara

la sed que con él naciera.


Vive en este pueblo ahora

- me dijeron a la vuelta

de unos años - un cacique

que, a quien levanta cabeza,

se la parte con el bastos,

con la espada la cercena,

pone la copa de oros

debajo y de sangre llena,

se la bebe, y nuevamente

vuelve a buscar la manera


de que nunca falte vino,

para que la gente sepa

que el señor está borracho

y no hay que darle más vueltas.


Vendrá un tiempo - le dirán

a mi máscara decrépita -

cuando el tiempo que decías

que iba a ser tiempo de siega

se ponga al rojo más vivo,

y Frank Stein se convenza

con su inocente simpleza,

en que Drácula o Lacuard,

von Urdalac o quien sea,

con tal de seguir teniendo

por el mango la cazuela,

se olvidará de lo dicho,

se quitará la careta,

y a todos los Larry Talbot

pondrá camisas de fuerza.





Carlos Álvarez. Aullido de licántropo. Bartleby, 2014.

Imagen: George Waggner. El hombre lobo, 1941.