sábado, 17 de enero de 2015

El aire



El aire mueve levemente las páginas del libro, ésta es una de sus misiones principales; desconfiad del libro encerrado en sí mismo, de las sabias o hermosas palabras que se agostan al simple contacto del aire.

El aire cambia sus billetes a cada paso, billetes verdes del mar con la vuelta de las olas, monedas de cobre del otoño que suenan a nuestro paso matinal por el Luxemburgo.

El aire es la imagen de la libertad, sin estatuas tramposas ni antorchas trasnochadas. Balancea las altas ramas de las palmas a 90 millas de los millonarios miserables.

El aire es sabiduría y música del entendimiento. No hay diálogo posible si el aire falta, entonces la atmósfera se enrarece y el ciudadano se entontece.





Blas de otero. Verso y prosa. Cátedra, 1974.

Imagen: Katsushika Hokusai. Yejiri Station, Province of Suruga, ca. 1832

viernes, 16 de enero de 2015

Elogio de la insurrección



Hábitos, leyes, tradiciones sacras

sacros varones y sacras maneras

sacro equilibrio a cualquier precio

de esta hecatombe agazapada

que denominan –con cinismo

mayestático– sociedad


toda esa enjuta sapiencia rencorosa

cuyo prestigio está fundado

en que se repite a sí misma

como un hipo o una diarrea


todo eso existe, Loba, encaminado

a malherir al inmortal placer

o a cubrirlo de sanguijuelas

llamadas miedo, culpa, angustia


Libre y feliz en esta alcoba clandestina

amo tu lúbrico gemido insurrecto




Félix Grande. Las rubáiyátas de Horacio Martín. Lumen, 1978.

Imagen: VALIE EXPORT. Action pants, Genital Panic 1969.

martes, 13 de enero de 2015

La señal



Ha sucedido que de pronto,

súbitamente, aquí, en España, en este

año, en este siglo,

dentro

del tiempo, ha caído el dolor a pleno

semicírculo cero, Puerta del Sol,

Madrid. Y se ha esparcido.

y ha recorrido

calles, plazas, hoteles, museos y tranvías

arrumbados, colmenas

sin miel donde una gente yace

esperando, sufriendo

una resurrección de agua perdida.


Ha sucedido que el dolor tomaba

su moneda en el metro, que extendía

su mano ya tocando

un parietal de hombre, un fémur

de muchacho, un corazón

de mujer. Iba

en persona, suelto

como papel abandonado, libre

igual que una quimera.

De pronto se apeaba, leía

un cartel: Río Rosas, Alenza,

alzaba, humildemente

sardónico, su índice,

señalaba un olor, e íbase.

Algo ocurría allí, se estremecía

el viento, se paraban

las aguas.

                                                                                       
Ha sucedido, entre la muchedumbre,

que alguien era tocado,

asesinado en vida. No

lo vendría a saber

hasta la muerte, pero

tal vez sintiérase ya único

para siempre, con una rosa amarga

señalada en el pecho.




Jesús Hilario Tundidor. Pasiono. Provincia, 1972.

Imagen: Vivian Maier. Nueva York, 1953.

miércoles, 7 de enero de 2015

Gorrión



No olvida. No se aleja

este granuja astuto

de nuestra vida. Siempre

de prestado, sin rumbo,

como cualquiera, aquí anda,

se lava aquí, tozudo,

entre nuestros zapatos.

¿Qué busca en nuestro oscuro

vivir? ¿Qué amor encuentra

en nuestro pan tan duro?

Ya dio al aire a los muertos

este gorrión que pudo

volar, pero aquí sigue,

aquí abajo, seguro,

metiendo en su pechuga

todo el polvo del mundo.




Claudio Rodríguez. Alianza y condena, 1965. En Poesía completa (1953-1991). Tusquets, 2004.

Imagen: Lawrence Alma-Tadema. Lesbia llorando por un gorrión, 1866.

jueves, 1 de enero de 2015

Canción de cuna



Andábamos gritando:

-¡Que se bajen del árbol los difuntos!

Íbamos vareando

avellano y nogal con igual furia.


Todas las alamedas se llenaron de pronto

de guardias a caballo

y nosotros gritamos: -¡Bajen al más heroico,

ícenlo bien arriba,

que sirva de bandera al batallón!


Así aparecieron en filas casi iguales

el capitán (con el tambor),

el profesor (con la batuta)

y el hijo de la batuta con el gran celador.


Y ya todos en orden cantaron en la rampa:

-¡Somos las fuerzas vivas,

somos las fuerzas vivas,

somos las fuerzas vivas

de toda la nación!


Alguien se fue gritando:

-¡Del árbol los difuntos!


Y el himno proseguía:

                                         …de toda la nación!




José Ángel Valente. Breve son, 1968. En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: Desfile militar franquista en Burgos. Archivo municipal.