miércoles, 21 de febrero de 2018
lunes, 19 de febrero de 2018
VENCIDOS
Todos hemos sido vencidos,
vencidos porque nos convencieron
de que el cero es un valor coleccionable.
Vencidos por el vencimiento mensual
de la cuota de la hipoteca.
Vencidos por vendernos
a las mentiras para pertenecer a algún sitio.
Vencidos por venerar desde la guardería
al despertador que ensordece el sueño.
Vencidos por la no verdad y la no mentira
que nos sitúa en el medio de un no lugar
al que nunca perteneceremos.
Vencidos por sentirnos victoriosos
ante el reflejo de nosotros mismos
cuando disfrazamos la miseria de
“esto es un simple contratiempo”.
Vencidos y vendidos en desvencijadas vendas
que no cubren las heridas
de haber pasado por este mundo
con evidencias de videntes y
vendedores de humo.
Todos hemos sido vencidos
por habernos dejado convencer
de que hemos estado vivos.
Montserrat Villar González. En Muturreko Ahotsak. Loturaren Poesia/Voces del Extremo. Poesía del
Vínculo. Amargord, 2017.
jueves, 15 de febrero de 2018
El organillero
En
las afueras del pueblo
hay un organillero,
sus dedos entumecidos
hay un organillero,
sus dedos entumecidos
lo
tocan como pueden.
Descalzo
sobre el hielo
se
mece sin parar
y su pequeño plato
siempre está vacío.
y su pequeño plato
siempre está vacío.
Nadie
va a escucharle,
no lo mira nadie,
y los perros gruñen
contra el pobre viejo.
no lo mira nadie,
y los perros gruñen
contra el pobre viejo.
Y
él lo deja pasar,
nada le importa.
Da vueltas a su organillo,
nunca está en silencio.
nada le importa.
Da vueltas a su organillo,
nunca está en silencio.
Viejo
tan extraño,
¿he de ir contigo?
¿Tocarás mis canciones
con tu organillo?
¿he de ir contigo?
¿Tocarás mis canciones
con tu organillo?
Der Leiermann
Drüben hinterm Dorfe
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.
Barfuß auf dem Eise
Schwankt er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.
Schwankt er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.
Keiner mag ihn hören,
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde [brummen]
Um den alten Mann.
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde [brummen]
Um den alten Mann.
Und er läßt es gehen
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.
Wunderlicher Alter,
Soll ich mit dir geh’n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh’n?
Soll ich mit dir geh’n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh’n?
Wilhelm Müller (1794-1827)
Franz Schubert. Der Leiermann.
Op. 89 Nº 24 D. 911
miércoles, 14 de febrero de 2018
QUEBRANTO DE MONEDA
Apenas calderilla, cuatro perras,
la sangre desaguada
en las huchas del tiempo con ranuras
de esparto bien trenzado
por ociosos prohombres en tardes de convite,
de palabras difusas y ordenadas
con su sal y pimienta
bajo los altos techos donde huelga
el rosario insaciable de dioses usureros,
entre grietas y espectros de alondras que volaron.
Apenas si chatarra
que gotea y salpica
de rojo los bolsillos,
tan zurcidos de puntadas de viento, tan rasgados
de los muerdos del hambre,
que las manos trasudan coloradas
y resuenan a cobre cuanto tocan:
la espalda de un amigo, los pechos de una amante,
las palabras de un hijo, el musgo de una tumba.
Es de níquel la sangre con latón
de quebranto,
nuestra sangre tan simple,
que coagula, no obstante, los caminos y términos
con cuajarones netos
y fija lo ganado a pesar del abuso,
a pesar de los cuños que troquelan el aire,
el agua en que te bañas,
este vino rojo con
que ahora me convidas.
Conrado Santamaría. La
noche ardida. Ruleta Rusa Ediciones, 2017.
Imagen: Marcial Gómez Parejo. El hombre del crustáceo, 1980.
martes, 13 de febrero de 2018
IGNORANCIAS
tiempos oscuros/luminosos/el sol
cubre de sol la ciudad partida
por súbitas sirenas/la policía busca/cae la noche y
nosotros
haremos el amor bajo este techo/el octavo
en un mes/conocen casi todo de nosotros/menos
este techo de yeso bajo el cual
haremos el amor/y tampoco conocen
los viejos muebles de pino bajo el techo anterior/ni
la ventana que la noche golpeaba mientras brillaba como
el sol/ni
las camas o el suelo donde
hicimos el amor este mes/rodeados de rostros como el sol
que
cubre de sol la ciudad
Juan Gelman. Hechos,
1980. En Otromundo. Antología 1956-2007.
FCE, 2008.
Imagen: George Tooker.
Embrace of Peace II, 1988.
lunes, 12 de febrero de 2018
TRES POESÍAS
1
Ya no me queda nada por decir
Todo lo que tenía que decir
Ha sido dicho no sé cuantas veces.
2
He preguntado no sé cuantas veces
Pero nadie contesta a mis preguntas.
Es absolutamente necesario
Que el abismo responda de una vez
Porque ya va quedando poco tiempo.
3
Sólo una cosa es clara:
Que la carne se llena de gusanos.
Nicanor Parra. Versos
de salón, 1962. En Chistes parra
desorientar a la policía poesía. Visor, 2006.
Imagen: “Artefacto”, de Nicanor Parra.
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