lunes, 19 de febrero de 2018

VENCIDOS



Todos hemos sido vencidos,

vencidos porque nos convencieron

de que el cero es un valor coleccionable.


Vencidos por el vencimiento mensual

de la cuota de la hipoteca.


Vencidos por vendernos

a las mentiras para pertenecer a algún sitio.


Vencidos por venerar desde la guardería

al despertador que ensordece el sueño.


Vencidos por la no verdad y la no mentira

que nos sitúa en el medio de un no lugar

al que nunca perteneceremos.


Vencidos por sentirnos victoriosos

ante el reflejo de nosotros mismos

cuando disfrazamos la miseria de

“esto es un simple contratiempo”.


Vencidos y vendidos en desvencijadas vendas

que no cubren las heridas

de haber pasado por este mundo

con evidencias de videntes y

vendedores de humo.


Todos hemos sido vencidos

por habernos dejado convencer

de que hemos estado vivos.






Montserrat Villar González. En Muturreko Ahotsak. Loturaren Poesia/Voces del Extremo. Poesía del Vínculo. Amargord, 2017.

jueves, 15 de febrero de 2018

El organillero



En las afueras del pueblo
hay un organillero,
sus dedos entumecidos
lo tocan como pueden.

Descalzo sobre el hielo
se mece sin parar
y su pequeño plato
siempre está vacío.

Nadie va a escucharle,
no lo mira nadie,
y los perros gruñen
contra el pobre viejo.

Y él lo deja pasar,
nada le importa.
Da vueltas a su organillo,
nunca está en silencio.

Viejo tan extraño,
¿he de ir contigo?
¿Tocarás mis canciones
con tu organillo?



Der Leiermann

Drüben hinterm Dorfe
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.

Barfuß auf dem Eise
Schwankt er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.

Keiner mag ihn hören,
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde [brummen]
Um den alten Mann.

Und er läßt es gehen
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.

Wunderlicher Alter,
Soll ich mit dir geh’n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh’n?



Wilhelm Müller (1794-1827)

Franz Schubert. Der Leiermann. Op. 89 Nº 24 D. 911

miércoles, 14 de febrero de 2018

QUEBRANTO DE MONEDA



Apenas calderilla, cuatro perras,

la sangre desaguada

en las huchas del tiempo con ranuras

de esparto bien trenzado

por ociosos prohombres en tardes de convite,

de palabras difusas y ordenadas

con su sal y pimienta

bajo los altos techos donde huelga

el rosario insaciable de dioses usureros,

entre grietas y espectros de alondras que volaron.

Apenas si chatarra

que gotea y salpica

de rojo los bolsillos,

tan zurcidos de puntadas de viento,  tan rasgados

de los muerdos del hambre,

que las manos trasudan coloradas

y resuenan a cobre cuanto tocan:

la espalda de un amigo, los pechos de una amante,

las palabras de un hijo, el musgo de una tumba.

Es de níquel la sangre con latón

de quebranto,

nuestra sangre tan simple,

que coagula, no obstante, los caminos y términos

con cuajarones netos

y fija lo ganado a pesar del abuso,

a pesar de los cuños que troquelan el aire,

el agua en que te bañas,

este vino  rojo con que ahora me convidas.





Conrado Santamaría. La noche ardida. Ruleta Rusa Ediciones, 2017.

Imagen: Marcial Gómez Parejo. El hombre del crustáceo, 1980.

martes, 13 de febrero de 2018

IGNORANCIAS



tiempos oscuros/luminosos/el sol

cubre de sol la ciudad partida

por súbitas sirenas/la policía busca/cae la noche y nosotros

haremos el amor bajo este techo/el octavo


en un mes/conocen casi todo de nosotros/menos

este techo de yeso bajo el cual

haremos el amor/y tampoco conocen

los viejos muebles de pino bajo el techo anterior/ni


la ventana que la noche golpeaba mientras brillaba como el sol/ni

las camas o el suelo donde

hicimos el amor este mes/rodeados de rostros como el sol que

cubre de sol la ciudad





Juan Gelman. Hechos, 1980. En Otromundo. Antología 1956-2007. FCE, 2008.

Imagen: George Tooker. Embrace of Peace II, 1988.

lunes, 12 de febrero de 2018

TRES POESÍAS



1


Ya no me queda nada por decir

Todo lo que tenía que decir

Ha sido dicho no sé cuantas veces.


2


He preguntado no sé cuantas veces

Pero nadie contesta a mis preguntas.

Es absolutamente necesario

Que el abismo responda de una vez

Porque ya va quedando poco tiempo.


3


Sólo una cosa es clara:

Que la carne se llena de gusanos.





Nicanor Parra. Versos de salón, 1962. En Chistes parra desorientar a la policía poesía. Visor, 2006.

Imagen: “Artefacto”, de Nicanor Parra.