miércoles, 17 de julio de 2024

Cristo de Elqui dispara sobre el pianista


 

y con sobrada razón

este país no quiere + circo

pan es lo que queremos

                                   y libertad

y derechos humanos

usted no sabe lo que pasa aquí

infórmese maestro

o se va con la música a otra parte

 

 

Nicanor Parra. Poemas para combatir la calvicie, 1993. En Poesía social y revolucionaria del Siglo XX. Selección y notas: Jorge Brega. Editorial Ágora, 2012.

Imagen: Laurent Millet, Somnium 13, 2015.

martes, 16 de julio de 2024

MÁRTIRES DE LA INTIFADA


 

1

Dibujaron la senda hacia la vida.

La empedraron con coral, con roja sangre adolescente.

Alzaron sus corazones –piedras, fuego, brasas– en las palmas de las manos.

Apedrearon con ellas a la bestia de camino.

–¡Es la hora de afirmarse. Sed fuertes, corazones!

Y retumbó su voz

en los oídos del mundo, penetrando su eco por todos los rincones.

¡Es la hora de afirmarse!

Y fueron fuertes, y de pie murieron,

reluciendo como estrellas,

brillando sobre la senda, besando los labios de la vida.

 

2

Atacó la muerte, hincando su hoz en ellos.

Y frente al rostro de la muerte se plantaron

más hermosos que bosques de palmeras,

más hermosos que cosechas de trigo,

más hermosos que el fulgor de la mañana,

más hermosos que árboles que la lluvia lava en el seno del alba.

Se pusieron en pie, saltaron, se precipitaron

desplegados por el campo de batalla como gavilla de fuego.

Se incendiaron… alumbraron… brillaron

en medio de la senda, y desaparecieron.

 

3

¡Sueño suyo que en la lejanía brillas

abrazando el futuro venturoso!

En tus manos está que su resurrección llegue.

Y llegará con el gran mañana en ciernes,

ascendiendo desde el fondo de la ruina,

con albricias en el rostro

y una estrella brillando en su amplia frente.

 

4

Seguirá la tierra amamantando su sueño toda la vida.

No lo apartarán de su ubre ni las movilizaciones del mal,

ni los demonios del aire, de la tierra y del mar.

No lo detestará por duro que el usurpador se vuelva.

No lo detestará aunque la mano de la muerte, empapada en perfidia,

torne amargo el pródigo pezón de la ubre de la tierra.

 

5

¡Mírales allá en la distancia,

abrazados, para perdurar, a la muerte,

ascendiendo a las alturas,

ascendiendo ante los ojos del orbe!

Por las cuerdas de su sangre derramada

van subiendo, subiendo, subiendo…

No se apoderará de sus corazones la traidora muerte,

pues en la senda del sacrificio les acompañan

los sueños del renacer y de la nueva alborada.

¡Mírales en su Intifada: son halcones

que conectan con el cielo la tierra y la patria sagrada!

(2 de marzo de 1986)

 

 

Fadwa Tuqan. En Poesía social y revolucionaria del Siglo XX. Selección y notas: Jorge Brega. Versión de Clara Thomas y María Prieto. Editorial Ágora, 2012.

Imagen: Nasser Ishtayeh / FLASH90

lunes, 15 de julio de 2024

DECIRTE


 

Recorreré los pasos lejanos

las palabras más consentidas

descenderé la vida

(la risa, el desconsuelo)

corrigiendo el destino

            te detendrás a mirarlo de cerca,

            y tal vez…

            tal vez puedas dejarme la mano

            sobre la cabeza cobijando un calor

                                               que me salve.

 

 

Elena Santiago. En Instantáneas junto al agua. Poesía a Orillas del Órbigo. Coordinadores: Helena José García Fraile y Tomás-Néstor Martínez Álvarez. Eolas, 2018.

Imagen: Hitoshi Fugo. blackout #26, 1980.

domingo, 14 de julio de 2024

ELLOS


 

Los asesinos no viajan en subterráneo,

sólo algunos criminales menores lo hacen.

Los más perversos pasan fugazmente por la vía pública,

sus mayordomos asustan a la gente,

hacen muecas terribles con mínimo esfuerzo,

señas incomprensibles con los brazos.

 

A los asesinos mejores los caracteriza su calma calma,

en lo peor de los alaridos beben mate con cáscara de naranja.

Sólo si se les contradice pierden el aplomo,

se les tuerce la boca,

les hace guiños un ojo.

 

Los asesinos son buenos padres de familia,

cuidan el futuro de sus vástagos.

Se apropian de una que otra pradera,

montan tallercitos para construir buques mercantes, ferrocarriles, etcétera.

(En esto de ser precavidos los asesinos superan a los pobres.)

 

Los asesinos más ilustres ejecutan por la espalda,

se enternecen con la prolijidad y adoran la buena mesa.

A pedido de amigos extranjeros organizan maestros cataclismos,

faraónicos complejos hidroeléctricos,

guerras con países vecinos.

Cuando no, secuestran presidentes en el aire.

 

Ah los asesinos, gente distinguida.

Dominan las reglas de urbanidad:

cumplen órdenes de uno u otro amo con perfecto disimulo,

hacen desaparecer limpiamente a los aguafiestas,

asisten a encuentros deportivos.

 

 

Jorge Brega. Poemas de ausencia (1976-1983). Nudos en la Cultura Argentina, 1984.

Imagen: Robert Frank. Covered Car, Long Beach, 1955-1956.

viernes, 12 de julio de 2024

BILIUZAR DE LUZ


 

Para Eloy Rubio Carro, in memoriam

 

Hay una luz, Eloy, que nos revela

la materia que somos, su textura

de fibra solidaria y filamentos

dolorosos de abuso, y tú la buscas,

tenaz, y la organizas con amor,

con la armonía austera de quien sabe

cantar en libertad, y la construyes

de claroscuros limpios de poder

y de gloria –aún resuenan tus palabras

en mi oído–, de contrastes dichosos,

donde la vida apasionada como un río

de tornasoles inmanente fluye.

Nunca, Eloy, biliuzar, esa luz tuya,

ya tan nuestra, nos puede abandonar.

 

 

Conrado Santamaría

Imagen: Eloy Rubio Carro

jueves, 11 de julio de 2024

24 DE MARZO DE 1939


 

Con dieciséis años entró rapada

por la puerta, se hablaba de lo punki

que era la niña.

 

La abuela,

que solo recordaba su niñez

y pesadillas de una guerra,

se echó a llorar

cuando reconoció a su hermana.

 

 

María Sánchez-Saorín. Herederas, 2022. En Última poesía crítica. Jóvenes poetas en tiempos de colapso. VV. AA. Selección y edición: Alberto García-Teresa y David Trashumante. Lastura, 2023.

Imagen: Evaristo Pereira