El abuelo Heliodoro
Fue minero, picador y socialista
Un día cualquiera
Los negros pulmones cerraron sus ojos
El viento del norte escribió en el aire
Fue un buen hombre como tantos otros
Vivió luchando y murió tosiendo
Solo mi memoria recuerda sus dilatados carraspeos
Su lenta agonía y el llanto de mi madre
Con los primeros amores
Bajé a la mina
Recorrí galerías, rampas y testeros
Y buscando en el negro agujero
Algún recuerdo del abuelo
Encontré la dignidad
Me hice hombre, unido a los mineros de la cuenca
Junto a ellos emprendí la carrera de la vida
Continué la lucha inacabada
Bajo la atenta mirada
De la lámpara apagada
Después de larga ausencia
He retornado a mi pueblo
Pero ya no queda nada
De aquellos tiempos lejos
No está el pozo minero
Ni los compañeros de infancia
Ni los amigos del abuelo
Solo los viejos caminos
De amores escondidos
Siguen esperando la vida que se ha ido
Con la alborada
Subo la dura cuesta
Una cruz de hierro oxidado
Una lápida rota
Y un nombre oculto
Bajo la tierra sagrada
Vuelven los recuerdos
Los puños cerrados
Los gritos de angustia
La muerte en los ojos
La utopía derrotada
Es 1934
El carbón se hace fuego
El monte es morada
El poder saca las armas
La revolución es abatida
Sigue la negra tormenta
Agitando las nubes
Cruzando la mar llega el tirano
Con pistola y biblia
Al pueblo aniquila
Al poeta extermina
Al minero encadena
Al abuelo persigue
A la patria humilla
Es la España Grande y Libre
Del Nacional-Catolicismo
De curas y militares serviles
Que someten su alma y su vida
A los mandados del pequeño dictador
El abuelo agotado
Presiente el final
El mundo que quiso
Tendrá que esperar
Qué dura fue su existencia
Qué pobre la recompensa
Sobre la cruz oxidada
Sobre una rosa perdida
Quedó colgado un poema
Un susurro
El abuelo vive
La lucha sigue
La historia avanza
Este poema dedicado a un abuelo minero. También quiere ser un recuerdo y un reconocimiento a los mineros de hoy. Se compuso después de asistir a la manifestación que todas las cuencas mineras de España llevaron a cabo en Madrid en Julio de 2012.
Ángel Barredo. En ¿Por qué gritamos? Ángel Barredo, Mario de la Peña, Rubén de la Peña, Marcos Erro y Rufino Hernández. Ediciones El Perdigón, 2014.
Imagen: Ángel Barredo
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