sábado, 9 de mayo de 2026

Ladronas de lilas


 

A finales de abril

saltábamos la tapia,

sin importarnos los rasguños

en las piernas ni las quejas

de las madres ni los gruñidos

del dueño de la finca,

para comprobar si las lilas ya

habían florecido un año más.

Nos hundíamos

en su aroma reconocido

y en la satisfacción de imaginarlas

ya en el altar, a sus pies.

 

Había que tener fe

y la teníamos.

Guiadas por esa fe

contraveníamos el mandamiento,

una incoherencia que nos salvaba.

 

La creencia se marchitó,

como las lilas,

y fue sustituida por otras diferentes

que también han languidecido.

 

Hoy de nuevo es abril,

el mes más cruel,

y ahí están las lilas que no

llegamos a cortar,

meciéndose en las ramas

al viento que mejor sopla.

 

 

Amalia García Fuertes. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.

Imagen: Mijaíl Vrúbel. Lilas, 1900.

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