Y adora ahora
el sinsentido
tan consentido
del quieromás.
Conrado Santamaría. Tanteos.
Imagen: Arnau Alemany
Y adora ahora
el sinsentido
tan consentido
del quieromás.
Conrado Santamaría. Tanteos.
Imagen: Arnau Alemany
Trabajé el aire,
se lo entregué al viento:
voló, se deshizo,
se volvió silencio.
Por el ancho mar,
por los altos cielos,
trabajé la nada,
realicé el esfuerzo,
perforé la luz,
ahondé el misterio.
Para nada, ahora,
para nada, luego:
humo son mis obras,
ceniza mis hechos.
… y mi corazón
que se quede en ellos.
Ángel González. Sin esperanza, con convencimiento, 1961. En 101 + 19 = 120 poemas. Selección: Ángel González. Prólogo: Luis García Montero. Visor, 2000.
Imagen: Kikuji Kawada
Digo que el gorrión se acurruca
cuando se baña en arena
para limpiar de parásitos sus plumas.
Desde mi posición humana, dicto
el salvajismo o la ternura
de los animales
con palabras que no significan nada
en la naturaleza.
Todos los animales existen sin nombrarlos
y mueren un poco al hacerlo.
Edurne Batanero. Las posibilidades. La imprenta, 2025.
Imagen: Pentti Sammallahti. Kathmandu, Nepal, 1994.
Dan a entender que podrías llegar
a ser como ellos, te alientan a que
intentes ser como ellos, te tratan
como si fueras igual a ellos
porque saben que nunca
serás uno de ellos.
Martín Gambarotta. Sangría. Rapallo, 2023.
Imagen: Damian Lemański
soñé
que era mudo
pero lograba gritar
y un sordo me oía
y traducía mi queja
al lenguaje de los signos
para una ciega multitud
Ferran Fernández. En Voces del Extremo. Antología 1999-2011. VV. AA. Coordinador: Antonio Orihuela. Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, 2011.
Imagen: Edgar Ende. Das große Gitter, 1962.