miércoles, 7 de enero de 2026

ÚLTIMA FASE


 

Ningún imperio puede

durar mil años.

 

 

José Emilio Pacheco. No me preguntes cómo pasa el tiempo. Poesía II (1964-1972). Visor, 2010.

Imagen: Emil Otto Hoppé

martes, 6 de enero de 2026

Lumumba


 

Era un incendio demasiado grande

para una fiesta de perros.

 

 

Antidio Cabal. Gran tiempo, 1963-1964. En Poesía de uso. Amargord, 2013.

Imagen: Patrice Lumumba

lunes, 5 de enero de 2026

El Sur también existe


 

Con su ritual de acero

sus grandes chimeneas

sus sabios clandestinos

su canto de sirenas

sus cielos de neón

sus ventas navideñas

su culto de dios padre

y de las charreteras

con sus llaves del reino

el norte es el que ordena

 

pero aquí abajo abajo

el hambre disponible

recurre al fruto amargo

de lo que otros deciden

mientras el tiempo pasa

y pasan los desfiles

y se hacen otras cosas

que el norte no prohíbe

con su esperanza dura

el sur también existe

 

con sus predicadores

sus gases que envenenan

su escuela de chicago

sus dueños de la tierra

con sus trapos de lujo

y su pobre osamenta

sus defensas gastadas

sus gastos de defensa

con su gesta invasora

el norte es el que ordena

 

pero aquí abajo abajo

cada uno en su escondite

hay hombres y mujeres

que saben a qué asirse

aprovechando el sol

y también los eclipses

apartando lo inútil

y usando lo que sirve

con su fe veterana

el Sur también existe

 

con su corno francés

y su academia sueca

su salsa americana

y sus llaves inglesas

con todos su misiles

y sus enciclopedias

su guerra de galaxias

y su saña opulenta

con todos sus laureles

el norte es el que ordena

 

pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces

es donde la memoria

ningún recuerdo omite

y hay quienes se desmueren

y hay quienes se desviven

y así entre todos logran

lo que era un imposible

que todo el mundo sepa

que el Sur también existe

 

 

Mario Benedetti. Preguntas al azar, 1985-1986. En Antología poética. Introducción: Pedro Orgambide. Alianza, 2008.

Imagen: Carlos Cruz-Diez

domingo, 4 de enero de 2026

SON VENEZOLANO


 

Con mi tres  o con su cuatro,

cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño.

 

—Canto en Cuba y Venezuela,

y una canción se me sale:

¡qué petróleo tan amargo,

caramba,

ay, qué amargo este petróleo,

caramba,

que a azúcar cubano sabe!

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—La misma mano extranjera

que está sobre mi bandera,

la estoy mirando en La Habana:

¡pobre bandera cubana,

cubana o venezolana,

con esa mano extranjera,

inglesa o americana

mandándonos desde fuera!

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—Zamora, véngase acá,

tráigase sus huesos juntos,

y dejando a los difuntos

camine y despierte ya.

Aquí este bojote está

muy parecido al sesenta:

el que puede, se calienta,

el que no, se pone a enfriar,

y a la hora de contar

todos enredan la cuenta.

 

¡Cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

—Ando a pie, bebo parado,

me buscan cuando hago falta,

y mi cobija es tan alta

que duermo sobre ella echado.

Éste es mi canto cerrado,

que en vez de cantar recito;

ahora lo digo pasito,

porque es cosa suya y mía,

pero así que llegue el día,

en vez de cantar, ¡lo grito!

 

¡Grite, Juan Bimba,

yo lo acompaño!

 

 

Nicolás Guillén. El son entero / Canto para soldados y sones para turistas. Losada, 2005.

Imagen: Monero Rapé