domingo, 2 de septiembre de 2018

Al licenciado Juan de Grial


Recoge ya en el seno

el campo su hermosura; el cielo aoja

con luz triste el ameno

verdor, y hoja a hoja

las cimas de los árboles despoja.

            Ya Febo inclina el paso

al resplandor egeo; ya del día

las horas corta escaso;

ya el malo mediodía

soplando, espesas nubes nos envía.

            Ya el ave vengadora

del Íbico navega los nublados,

y con voz ronca llora;

y el yugo al cuello, atados

los bueyes, van rompiendo los sembrados.

            El tiempo nos convida

a los estudios nobles; y la fama

Grial, a la subida

del sacro monte llama,

do no podrá subir la postrer llama.

            Alarga el bien guiado

paso, y la cuesta vence, y solo gana

la cumbre del collado;

y do más pura mana

la fuente, satisfaz tu ardiente gana.

            No cures si el perdido

error admira el oro, y va sediento

tras un nombre fingido;

que no ansí vuela el viento

cuanto es fugaz y vano aquel contento.

            Escribe lo que Febo

te dicta favorable, que lo antigo

iguala y vence al nuevo

estilo; y, caro amigo,

no esperes que podré atener contigo.

            Que yo, de un torbellino

traidor acometido y derrocado

de en medio del camino

al hondo, el plectro amado

y del vuelo las alas he quebrado.





Fray Luis de León

Imagen: Amalia García Fuertes. Japón, 2018.

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