viernes, 10 de abril de 2026

Supongamos


 

Supongamos que habéis borrado este país.

Supongamos que habéis logrado borrar por completo este país.

Supongamos que, en lugar de cincuenta mil víctimas, o cientos de miles,

habéis exterminado a todos los demás

miles de personas que quedaban aquí,

y que habéis conseguido aniquilar el país entero.

Supongamos —como de hecho hacéis—

que habéis destruido todo rastro de lo que fue llamado “el país”,

y que habéis podido construir encima, sobre él y sobre sus ruinas,

ciudades y pueblos con nombres que vosotros mismos habéis inventado,

y que habéis dado por concluida su historia por completo y para siempre.

Supongamos que todo eso es posible (posible para vosotros),

que el país, todo el país, no les pertenece,

y que está disponible para quien de vosotros lo ocupe

y se asiente en él, como hacéis desde hace años.

Supongamos, como dice el señor Trump,

que os lo concede después de borrarlo de la faz de la tierra,

que lo purifica, y os lo ofrece en bandeja de oro.

Supongamos que todo eso es posible,

y que ya no queda rastro de este país que destruís,

ningún rastro de este país con su sol, sus naranjas y sus almas profundas.

Supongamos todo esto,

y que creéis que la victoria está de vuestro lado,

y que la gente, toda la gente, olvidará la historia de ese país,

y que nadie la recordará después de un tiempo.

Supongamos que todo se ha hecho como queréis,

como pensáis, como creéis,

supongamos que el país es vuestro hoy, y que todo está a vuestro favor,

supongamos todo esto…

Pero yo solo os recuerdo aquí, y os hago saber,

quizá no hoy exactamente, ni mañana, ni pasado,

pero llegará, un día llegará,

y veréis que bajo el país que nos arrebatasteis,

bajo losas de vuestras casas fabricadas,

bajo las piedras del suelo de vuestros jardines,

bajo vuestros pies firmemente asentados,

resurgirá ese brote tierno,

pequeño, quizá como un grano de arena invisible,

y hará temblar la piedra bajo vosotros,

y apartará todo en su camino,

todo lo que tenga delante,

y asomará con su cabeza como un rostro radiante,

abrazando con ternura la historia de esta tierra, y os recordará,

y volverá a recordaros,

su historia que supusisteis que habíais borrado,

que habíais enterrado,

y os la recordará y a sus primeros habitantes,

a sus verdaderos habitantes,

apenas asome su cabeza, como un tono doliente, como un brote,

que os anuncia con toda claridad: que todas sus suposiciones son erróneas

y todas son ilusiones

dentro de ilusiones…dentro de ilusiones.

 

 

Abdul Hadi Sadoun. En Poetry Planetariat. Kathmandu / Medellín. Vol. 11. Worl Poetry Movement. Febrero, 2026.

Imagen: Amalia García Fuertes. Japón, 2018.

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