Súbdito de tus grandes venas
de asfalto
súbdito de injurias secretas
de injurias
no anunciadas ni por la voz
hundida que me queda
sojuzgado como un animal
polvoriento
el corazón vigilado por un
hosco gendarme bajo la lluvia
perdido –eso es– perdido
entre tus baratijas
entre tus vencedores
utensilios
tus slogans que imprecan contra la derrota
pero que no calman mi hambre
mi hambre –anodina quizás–
de hombre pobre
mi hambre de dientes y
barriga y frío
y de llanto cordial cuando
lo que se necesita es una piedra.
Así camino en estos días de
ciega cerradura
mordisqueando el frío que no
alivian los mitos
ni la solemnidad de la
niebla:
mis huesos en el Parque
España
admiten comparaciones con la
soledad
el abandono es mi propia
casa
y lo que necesita –no lo
olvido– es una piedra.
Hasta el rango del último
cobre
me niega la aptitud de
pastor severo
para qué engañarse –dicen–
con las excusas de albos sueños
para qué preparar el
amanecer desde ahora
en que ya tenemos bastante
con temblar.
Así camino México el último
de tus heridos soy
el último de los que se
amontonan sobre tus alcantarillas
buscando un vientre cálido
para no ver pasar la rabia.
Y lo que se necesita es
una piedra.
Roque Dalton. Los testimonios. Prólogo: Jorge Majfud. Baile del Sol, 2008.
Imagen: Don McCullin