sábado, 12 de octubre de 2013

Adiós a las Humanidades y bienvenidos al lager



La excusa de la rentabilidad económica está haciendo desaparecer de nuestro sistema educativo los estudios de Humanidades, uno de los pilares de una educación integral, crítica y liberadora. No eres rentable, luego te eliminamos.

Son numerosos los centros de educación secundaria de nuestra región a quienes les han obligado a suprimir las materias de Latín, Griego, Historia del Arte o Literatura Universal. El pretexto no ha sido otro que el bajo número de alumnado matriculado en la modalidad de Humanidades. Si a esto añadimos que la LOMCE hace casi desaparecer la Música de los currículos o deja a la Filosofía en 2º de Bachillerato como una materia optativa que se puede elegir entre otras muchas, incluidas la Religión, el futuro que espera a estos estudios es desolador. Pero más desolador es sin duda el horizonte que le aguarda a una sociedad que se rige exclusivamente por motivos de índole económico.

Como todo el mundo sabe, Humanidades procede del latín homo, ser humano, y estos estudios se llaman así porque están dirigidos a educar lo que es más propio de los seres humanos, esto es, su razón. Una razón que es común a todos los hombres y mujeres, independientemente de su condición social, sexual, racial o de cualquier otra índole. Las Humanidades educan la razón humana en su totalidad, enseñan a discurrir de una manera correcta, sin prejuicios, sin sofismas, sin engaños ni falsedades. Por ello, cuando una persona aprende a bien pensar se hace más humana, es decir, puede ejercer mejor su libertad y trabajar por un mundo sin privilegios, puesto que comprende que si la razón es común, común ha de ser el bienestar de todos los seres que comparten la comunidad. La razón, la libertad y el bien común, estos son los objetivos que persiguen las Humanidades.

Sin embargo, un sistema educativo que mira solo la rentabilidad económica, que considera a las personas que estudian exclusivamente como engranajes que deben ser incrustados en un mercado laboral (por cierto, ¿de qué mercado laboral hablan cuando existen 6 millones de personas despojadas de su derecho al trabajo?), es un sistema educativo que instrumentaliza a los seres humanos, que los utiliza como herramientas, como simples medios para alcanzar un fin. En consecuencia, quienes diseñan estos planes de educación están minando nuestra mayor grandeza, nuestra dignidad humana, que consiste en que cada persona es un fin en sí misma.

El primer objetivo de los nazis que administraban los campos de concentración era matar la dignidad de los presos para hacer luego de ellos, sin ninguna protesta o rebelión, cualquier cosa, desde jabón a humo y cenizas. Este es sin duda el camino que nos quieren hacer tomar quienes hacen desparecer de nuestros centros educativos todo vestigio de pensamiento, de crítica, de libertad y de dignidad. En nuestra mano está aceptar el camino del matadero o bien no renunciar a la razón y rebelarnos.

Conrado Santamaría

viernes, 11 de octubre de 2013

Caen al río los bateleros del Volga




A la mitad del río, seguidos por los gritos

centelleantes de espantados niños

cayeron al Volga sus bateleros.

Suavemente la luna se posa

sobre la copa de los árboles,

y el croar de las ranas añade silencio a la noche.

Se deslizan las ratas a través de los viejos raíles,

malecones abandonados, deshabitados puertos.

Seguidos por los gritos

como relámpagos en el aire sereno

de marineras de lodo salpicadas para siempre,

cayeron al Volga sus bateleros.




Leopoldo María Panero. Poesía 1970 – 1985. Visor, 1986.
Imagen: Iliá Repin. Los sirgadores del Volga, 1870 – 73.

sábado, 5 de octubre de 2013

La corte de los milagros



Entre tricornios y fusiles, cuerdas de proletarios sospechosos de anarquismo acezaban por todas las carreteras de España: En los páramos y soledades camperas se atribulan con el presentimiento de la muerte: Sus ojos, quemados del sol y del polvo, tienen lumbre de rencores: Aletea su pensamiento en una noche de recelos y penas: Caminan esposados, taciturnos: Cargan escuetos hatillos sobre los hombros, y con miradas de través acechan las dañinas intenciones de los tricornios. Nunca se les autoriza para descansar en poblado: Frecuentemente son conducidos fuera del camino real por tajos de rastrojeras, sendas de olivar y negros pinares de silencio, con huellas de lobos y raposos. Entre luces salen a la vista de algún remoto villorrio de los que todavía tienen cárcel con cadena, cepo para borrachos y blasfemos, y en la plaza el rollo labrado por toscos y barrocos cinceles. En torno del campanario aletean vencejos y murciélagos. Dan un humo azul los tejados. Una guitarra llora penas. El nocturno morado del cielo solemniza las voces y las sombras. Los tricornios se contraseñan en silencio, inician un despliegue sobre los flancos, retroceden de espalda con los fusiles prevenidos, ganan distancia, hacen fuego. Un guardia lleva el parte al villorrio. El alcalde lo convida a unas copas. El secretario, en la misma mesa, moja la pluma en el tintero de asta. Redacta entre dientes: Viéndose esta fuerza agredida por un grupo que intentaba facilitar la fuga de los presos...
El monterilla bebe con el guardia:
—Y menos mal que por esta vez los habéis caído cerca del pueblo.



Ramón del Valle-Inclán. La corte de los milagros. Espasa – Calpe, 2007.
Imagen: Recuento de muertos en Casas Viejas, 1933.

viernes, 4 de octubre de 2013

Rebeldía



Señor, ya no más hiel; quiero un momento

ser yo quien el atroz látigo empuñe.

Hastiado de lo injusto del tormento

el león que hay en mí protesta y gruñe.


Señor, ni sumisión ni mansedumbre

quiero; no soporto lo inicuo de mi yugo.

Soy rayo, río, volcán, soy muchedumbre,

no tolero cadenas ni verdugo.


Señor, ya no más hiel, que mi garganta

la inhumana ponzoña más no aguanta.

Mi corazón, congestionado, estalla...


Y una roja visión me va exaltando...

¡Si he de morir, Señor, que sea matando,

como muere el soldado en la batalla!



Elisabeth Mulder. Sinfonía en rojo, 1929. En Peces en la tierra. Vandalia, 2010.

Imagen: Henri Rousseau. La gitana dormida, 1897.

miércoles, 2 de octubre de 2013

HAIKU ANTISISTEMA



Como un niño anti-sistema

la poesía hace arder al hombre

que se ha convertido en un contenedor de basura





Daniel Macías. Neuroguerrilla. Germanía, 2012.

Imagen: René Magritte. La escalera de fuego, 1939.