lunes, 13 de mayo de 2019

[He sortit a la recerca d´una identitat / He ido en busca de una identidad]


He sortit a la recerca d´una identitat

i només he trobat símbols que m´hi apropen.

No hi ha constància de veracitat,

només una mena de rastre de les lleis.


En obrir els finestrals, un dia qualsevol,

la boira baixa, eixint de la gorga,

em converteix en un petit personatge novel-lesc.

Ja no em calen identitats, ni noms, ni padrins.

Em son sobrers. M´han obert la porta de l´eternitat

en convertir-me en un algoritme al facebook.




He ido en busca de una identidad

y no encontré más que símbolos que me acercan.

No hay constancia de veracidad,

tan solo un posible rastro de las leyes.


Al abrir los ventanales, un día cualquiera
,
la niebla, surgiendo de la garganta,

me convierte en un pequeño personaje novelesco.

Ya no necesito identidades, ni nombres, ni padrinos.

Me resultan estorbos. Me han abierto la puerta de la eternidad

al convertirme en un algoritmo en facebook.






Pep Castells. Sense penediment, sense esperança/Sin arrepentimiento, sin esperanza. Voces del extremo. Candelario, 2019.

Imagen: Pawel Kuczynski

miércoles, 8 de mayo de 2019

OTRO GRITO HACIA ROMA


Los niños ¡ay! como pajaritos de las nieves,

sobre los campos estériles

sobre el cemento de las ciudades,

al pie de las montañas y de los cuarteles,

bajo los cielos mueren…


Más de un millón de niños, cada noche

muere en los campos, en las calles,

sin que nadie,

-¡oh santo Padre de Roma!- sin que nadie

les tienda una mano, les ofrezca

un mendrugo de pan o un cacillo

de leche. Un millón de niños cada día

muere en Angola, en Sudán, en Etiopía,

en Perú, en Méjico o en la civilizada Europa.


En Europa también, Santo Padre de Roma,

mueren niños de hambre,

porque no hay para todos

ni pan, ni arroz, ni leche, ni unos pocos centavos,

para salvar a un niño que se muere de hambre

en el mundo, Santo Padre de Roma.


Prohibir el amor es pecado. Tan pecado

como tener hijos y que se nos mueran de hambre

en los brazos y que se nos caigan muertos,

como pajaritos de las nieves, como copos

de nieve oscura y silenciosa

hasta cubrir la tierra

de niños muertos. ¿Qué podemos hacer

Santo Padre de Roma, para que los niños

no se nos mueran de hambre,

sin pecar contra tus mandamientos,

oh Santo Padre de Roma,

que nos invitan a tener hijos para el cielo?


¿Hay cielo para los niños que se mueren de hambre,

Santo Padre de Roma?





Victoriano Crémer. La paloma coja. C.E. L. Y. A., 2002.

Imagen: James Nachtwey. Refugiados en la frontera de Serbia y Croacia, 2015.

lunes, 6 de mayo de 2019

TODAVÍA EL INFIERNO


No nos diréis una noche gritando

por los megáfonos, una noche

de azahar, de nacimientos, de amores

recién comenzados, que el hidrógeno

en nombre del derecho abrasa

la tierra. Los animales, los bosques se funden

en el Arca de la destrucción, el fuego

es visco sobre los cráneos de los caballos,

en los ojos humanos. Luego, a nosotros los muertos

vosotros los muertos dictaréis nuevas tablas

de la ley. En el antiguo lenguaje

otros signos, perfiles de puñales.

Alguien balbucirá sobre las escorias,

lo inventará todo de nuevo

o nada en la suerte uniforme,

el murmullo de las corrientes, el crepitar

de la luz. No la esperanza

dictaréis vosotros los muertos a nuestra muerte

en los embudos de lodo hirviente

aquí en el infierno.





Salvatore Quasimodo. La tierra incomparable, 1958. En Y enseguida anochece y otros poemas. Orbis, 1983. Traducción: Carlo Frabetti.

Imagen: Andy Summers

sábado, 4 de mayo de 2019

[Es duro heredar la memoria de los desparecidos]


Es duro heredar la memoria de los desparecidos

y tener que sostenerla como un palo

contra la Historia o contra la vida ¿qué mas da?




José María García Martín. Los habitantes del gesto. Punto Rojo, 2013.

Imagen: Estados Unidos, 1950s.

jueves, 2 de mayo de 2019

[La catástrofe]


La catástrofe

proyecta su sombra:

cuando el ciego despierta

ha comenzado

a nacer la tiniebla.





Daniela Camacho. Experiencia butoh. Amargord, 2017.

Imagen: Alemania, 1940.