sábado, 13 de diciembre de 2025

Revelación


 

Recuerdo que una vez me mostraron el toro negro

cuando de niña iba a la granja a por huevos y leche.

Lo llamaban Bob –como si quizás

se pudiera reducir un monstruo

con el conjuro de un nombre cariñoso.

En el umbral del establo, alguien

me tomó de la mano y me dejó mirar dentro.

Al principio, solo negro

y su tufo caliente. Luego era inmenso,

su contorno fundiéndose con la oscuridad, apenas

un bulto enorme y un bramido que daba miedo,

un patear, y un rechinar tenso de tirones de cadena.

Los ojos rodaban en la gran cuña de su cabeza tirante.

Mugía su rabia. Sus ollares abiertos como heridas.

 

Y fuera en el patio,

ajenas las gallinas rondaban alrededor.

El tintineo leve y más bien festivo

detrás de la mansa piedra y del cerrojo era todo lo que sabían

de aquella Misa Negra, que tiraba de sus cadenas.

Siempre había medio sabido que existía–

este antídoto y Anticristo, su anarquía

amenazando los huevos, tan redondos, autosuficientes–

y la placidez de la leche.

 

Eché a correr, las trenzas golpeándome la espalda con el miedo,

más allá de los chicos mayores en el sendero de la granja

que arrancaban las alas a las mariposas e

inflaban ranas con pajitas.

Más allá del seto espinoso y del nido acosado,

temiendo que los huevos se rompieran;

solo mi pequeña y temblorosa mano en el borde de la jarra

por si se derramaba la leche.

 

 

Revelation

 

I remember once being shown the black bull

when a child at the farm for eggs and milk.

They called him Bob – as though perhaps

you could reduce a monster

with the charm of a friendly name.

At the threshold of his outhouse, someone

held my hand and let me peer inside.

At first, only black

and the hot reek of him. Then he was immense,

his edges merging with the darkness, just

a big bulk and a roar to be really scared of,

a trampling, and a clanking tense with the chain’s jerk.

His eyes swivelled in the great wedge of his tossed head.

He roared his rage. His nostrils gaped like wounds.

 

And in the yard outside,

oblivious hens picked their way about.

The faint and rather festive jingling

behind the mellow stone and hasp was all they knew

of that Black Mass, straining at his chains.

I had always half-known he existed –

this antidote and Anti-Christ, his anarchy

threatening the eggs, well rounded, self-contained –

and the placidity of milk.

 

I ran, my pigtails thumping on my back in fear,

past the big boys in the farm lane

who pulled the wings from butterflies and

blew up frogs with straws.

Past thorned hedge and harried nest,

scared of the eggs shattering –

only my small and shaking hand on the jug’s rim

in case the milk should spill.

 

 

Liz Lochhead. Memo for Spring, 1972. Traducción: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría.

Imagen: Toro de la Cueva de Lascaux.

viernes, 12 de diciembre de 2025

EL MIEDO


 

A António Cândido

 

Porque hay para todos nosotros un problema serio [...].

     Este problema es el del miedo.

António Cândido, Plataforma de nova geração

 

En verdad tenemos miedo.

Nacemos oscuro.

Las existencias son pocas:

Cartero, dictador, soldado.

Nuestro destino: incompleto.

 

Y fuimos educados para el miedo.

Olemos flores de miedo.

Vestimos paños de miedo.

De miedo, rojos ríos

vadeamos.

 

Somos apenas unos hombres

y la naturaleza nos traicionó.

Están los árboles, las fábricas,

dolencias galopantes, hambres.

 

Nos refugiamos en el amor,

este célebre sentimiento,

y el amor faltó: llovía,

hacía viento, frío en S. Paulo.

 

Hacía frío en S. Paulo…

Nevaba.

El miedo, con su capa,

nos esconde y nos acuna.

 

Quedé con miedo de ti,

mi compañero moreno.

De nosotros, de vosotros; y de todo.

Estoy con miedo de la honra.

 

Así nos crían burgueses.

Nuestro camino: trazado.

¿Por qué morir en conjunto?

¿Y si todos nosotros viviésemos?

 

Ven, armonía del miedo,

ven, oh terror de las carreteras,

susto en la noche, recelo

de aguas contaminadas. Muletas

 

del hombre solo. Ayudadnos,

lentos poderes del láudano.

Hasta la canción medrosa

se quiebra, se pasma y se calla.

 

Haremos casas de miedo,

duros ladrillos de miedo,

medrosas volutas, contrafuertes,

calles solo de miedo y calma.

 

Y con alas de prudencia,

con resplandores cobardes,

alcanzaremos la cima

de nuestro cauto ascenso.

 

El miedo, con su física,

tanto produce: carceleros,

edificios, escritores,

este poema; otras vidas.

 

Tengamos el mayor pavor.

Los más viejos comprenden.

El miedo los cristalizó.

Estatuas sabias, adiós.

 

Adiós: vamos al frente,

reculando con ojos encendidos.

Nuestros hijos, tan felices…

Fieles herederos del miedo,

 

ellos pueblan la ciudad.

Después de la ciudad, el mundo.

Después del mundo, las estrellas,

danzando el baile del miedo.

 

 

 

O MEDO

A António Cândido

 

Porque há para todos nós um problema sério [...].

    Este problema é o do medo.

António Cândido, Plataforma de nova geração

 

Em verdade temos medo.

Nascemos escuro.

As existências são poucas:

Carteiro, ditador, soldado.

Nosso destino, incompleto.

 

E fomos educados para o medo.

Cheiramos flores de medo.

Vestimos panos de medo.

De medo, vermelhos rios

vadeamos.

 

Somos apenas uns homens

e a natureza traiu-nos.

Há as árvores, as fábricas,

doenças galopantes, fomes.

 

Refugiamo-nos no amor,

este célebre sentimento,

e o amor faltou: chovia,

ventava, fazia frio em S. Paulo.

 

Fazia frio em S. Paulo...

Nevava.

O medo, com sua capa,

nos dissimula e nos berça.

 

Fiquei com medo de ti,

meu companheiro moreno.

De nós, de vós; e de tudo.

Estou com medo da honra.

 

Assim nos criam burgueses.

Nosso caminho: traçado.

Por que morrer em conjunto?

E se todos nós vivêssemos?

 

Vem, harmonia do medo,

vem, ó terror das estradas,

susto na noite, receio

de águas poluídas. Muletas

 

do homem só. Ajudai-nos,

lentos poderes do láudano.

Até a canção medrosa

se parte, se transe e cala-se.

 

Faremos casas de medo,

duros tijolos de medo,

medrosos caules, repuxos,

ruas só de medo e calma.

 

E com asas de prudência,

com resplendores covardes,

atingiremos o cimo

de nossa cauta subida.

 

O medo, com sua física,

tanto produz: carcereiros,

edifícios, escritores,

este poema; outras vidas.

 

Tenhamos o maior pavor.

Os mais velhos compreendem.

O medo cristalizou-os.

Estátuas sábias, adeus.

 

Adeus: vamos para a frente,

recuando de olhos acesos.

Nossos filhos tão felizes. ..

Fiéis herdeiros do medo,

 

eles povoam a cidade.

Depois da cidade, o mundo.

Depois do mundo, as estrelas,

dançando o baile do medo.

 

 

Carlos Drummond de Andrade. A rosa do povo, 1945. Traducción: Conrado Santamaría.

Imagen: Edvard Munch. Ansiedad, 1894.

martes, 2 de diciembre de 2025

PERSONA NORMAL II


 

ahora, cuando yo diga tres,

estará usted en crisis,

y tendrá miedo,

y seguirá preguntándose una y otra vez

si su elegida vida única

no podría haber sido

de cualquier otra forma

 

uno,

dos,

(chasquido)

despierte

 

 

Poliposeídas. En Voces del Extremo. Antología 1999-2011. VV. AA. Coordinador: Antonio Orihuela. Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, 2011.

Imagen: Adolf Bierbrauer. Case N., 1952.

lunes, 1 de diciembre de 2025

(para qué beneficio)


 

Esta mañana no me pertenece.

Se quedará con ella

el dueño de mis horas,

ministerio, patrón, señor del tiempo,

del mío y del de todos.

Y no disfrutaré

de los grises que el cielo manifiesta

estas horas de otoño que se irán.

Yo soy otro, y no el asalariado

en este ultraje de la mercancía

que todo lo destruye

                                      para qué beneficio.

 

 

José Luis Puerto. En Voces del Extremo: Poesía y Magia. VV. AA. Coordinación: Antonio Orihuela. Fundación Juan Ramón Jiménez, 2009.

Imagen: Emil Otto Hoppé. Man, Tory Island, 1937.